Lo esencial

Ojos… detrás, delante… ojos.
Ojos materia, ojos silencio.

Cuerpo indefenso, frágil y cargado
de ecos de vida borrosos,
descalzos, divididos.

Cuerpo asensorial. Silencio vital.
Silencio herido por el gesto armado.
Cuerpo doble, sin huesos, sin nombre.

Cuerpo muerto de vida. Vida de ojos y
silencios.
Silencios que en silencio rompen
el espejo de aire y yo me calzo, y yo me
armo.
Yo me armo, de a poquito,
imagen por imagen, con lo esencial
y derecho… derecho siempre adelante,
como decía el principito.

Retorno al Azar

Equilibrio en el límite.
Límite y retorno al azar del límite.
Vértigo en el abismo circunscripto del miedo.

Aún la reptil sombra teme…
caerse del empedrado
si el empedrado
se afloja.

Vértigo eléctrico.
Miedo al abismo circunscripto del límite.
Miedo de pisar el vértigo, vértigo de pisar el
miedo.
Miedo eléctrico.

Eterno retorno al azar.
Pesada fragilidad.

La sombra repta y ya no teme
caerse del empedrado. El empedrado
se cubrió de sombra.
Brilla y ríe el azar.
Y sostiene.
Y asombra
la fragilidad de su mano,
invisible,
¡burlona!

Lo que queda... Aire

Incorporada a la fuerte tempestad de la
Naturaleza
y a juzgar por las consecuencias,
soy también lo último, lo que queda.
Busco entre los escombros mi propio
recuerdo.
Busco…
un abrazo de aquel aire,
una voz nombrándome,
un beso moribundo.
Pero sólo tengo ante mí
una ventana vacía
sin que por ella pueda mirar nadie.

Mientras,
alguien camina por la calle blanca.
Alguien…
anda goteando letras, insuflando vida.
Poesía…tempestad sin lágrimas.
Lágrimas, aves frágiles.

Se eleva mi recuerdo y me abraza
y me nombra
y lo beso…viva
y me besa…el aire

Banquete

Cenaba el alma
Vino de rosas, tinto y
una porción de noche
con una pizca de rallada plata.
El cuerpo descansaba en paz
Y los sueños, desnudos, en las sábanas,
se miraron sorprendidos
porque
de todos ellos, uno
ya no estaba…
¿Se lo había comido el alma?

¡Se lo había comido el alma!

Banquete Ideal.
Inteligencia en la piel.
Platónica crueldad.

Idea

…Y cuantos ojos caminen
por las huellas de lo supuestamente
imaginado,
no llegarán ni a la cima ni al castillo…

Yo…
que escalo y habito y habito y escalo…
vacíos,
piedras, laberintos de nidos,
soy apenas eco, eco del brillo callado de la
Idea.
Soy apenas idea, idea del eco que ensordece
mi mano peregrina cargada de palomas.

Soy apenas lo supuestamente imaginado en
cada pluma,
detrás de mi vuelo, detrás de este instante
que
me escala, me habita y
no devora la idea de mi Idea…me suma.
O, simplemente,
sostiene mi mano,
mi mano peregrina, cargada de palomas.

Textura mental

Textura mental, cera tibia.
Se deslizan colores, gotas de instantes
Pincelando esencias.
Viva caricia.
Lágrima que encera
imágenes vividas…arco iris de estrellas.

Caricia que se escucha y…
es su música
la respiración de la luna
ocupando el lugar
de la ausencia y la palabra…
muda.

Respiración brillante.
Melodía que preludia desprender
gotas de poesía que vive…como vivo:
encerando…imágenes,
imaginando…brillos.

Sensación divina y escrita
en la piel del azul y en el pasaje
de la mente a la luz,
de la luz a la caricia.

Noche marchita

Noche marchita,
lamen
mis pétalos
la humedad
de las esencias.
Y se convierte el azul en una flor gigante,
gigante que me devora y me reparte
por cada estrella seca.

Por cada estrella seca
yo respiro,
me encuentro y me apago
como una luciérnaga
con su luz
herida.

Por cada estrella seca,
filtro mis riegos, riego en secreto,
mi cielo, mi tierra, mis pétalos.
Riego mi tiempo
y cicatrizo.

Último soplo... Poema

Lluvia de hojas con mil rumbos.
Desintegrada materia volando como hojas.
Vuelo multiplicado del dolor
en viento convertido.
Soplo último.
Esfuerzo entre el límite y el peso.
El peso de lo oscuro. Caminan
mis ojos abiertos por la huella…
La huella de algo eterno…eternamente pleno.
No muero.
Escribo…
Ojos que tocan verdes estrellas.
Manos que parpadean letras.
Letras…hojas…materia.
Último soplo…poema.
No muero.
Vivo…
Vivo desintegrando tristezas
Y me alivio.

Tengo los colores básicos a mano

Tengo los colores básicos a mano.
La intención no es en realidad pintar…
sino mirarlos.
Mirarlos detenidamente y que me miren y
sean ellos
quienes intenten darme
ese tono básico que rechace el neutro.
¡Si fuese posible ese contagio cromático!
Tal vez…
el azul, el dorado
acordarían fundirse y pintarme
con ese color…
básico.
La realidad sería
únicamente básica, básicamente una...
Y
aunque ese logrado verde huyera
y me pintara de amaneceres neutros,
así y todo, yo…
yo seguiría teniendo mis colores básicos a
mano.
Y escribiría…
el azul, el comienzo…
fundiéndose sin fuga.

Un vuelo va besando

Un beso va volando, un vuelo va besando.
¡Beso…pájaro, pájaro besado, no te detengas!
¡Encuéntrame y posa
tu beso en mi vuelo, tu vuelo en mi beso!
Sólo así,
como el glaciar,
podré ahuecar mi hielo y dibujar mi boca.

Aire, fuego, fuego aireado.
Un beso va volando, un vuelo va besando.

En la tierra, un nido anida
la nada.
Y el beso ya no vuela y el vuelo ya no besa.
Nada anidan las hilachas de silencio heladas.

Aire, fuego, fuego aireado
sin vuelo, sin beso.

Nido de agua
helando deseos, silencios
y frazadas.

El ombligo de mi sombra

Necesito alimentarme a través del ombligo de
mi sombra.
Necesito beber de esa láctea luz, para saciar
mi hambre
y caminar eructando
pequeñas felicidades.
Su misterio tragarme y, misteriosamente
iluminar de blanco
el ojo de mi tiempo
y entonces ver,
por el orificio intermitente, la luz reveladora
de mi nacimiento.

Lenguaje derramado

Espera del mínimo sonido pronunciable
en la boca de la piel o la garganta blanca.
Proceso de significantes últimos.
Nacimiento del fruto criminal matando
hasta el sonido silencioso de una lágrima
ahogándose en la sangre.
Palabra…piel…Rojo…agua.
Lenguaje derramado.
Lenguaje de lo íntimo, íntimamente líquido
y sólo pronunciable,
en los labios remadores de este barco…
único.

Qué sueñan si sueñan los muertos?

Vivamente natural, el temor a la muerte.
Sin embargo y por una sola razón…yo
¡ya no le temo!
Hasta he soñado que aún estando muerta,
tenía sueños. Sí. Soñaba.
Pero…
¿qué sueñan si sueñan los muertos?
O
¿qué soñaré si muero?
Y
¿qué sueño es capaz de seguir vivo
defendiendo su vida fuera de tu cuerpo?
Duermo. Vivo. Y, ya sé…
qué soñaré si muero. Sabré, que
los muertos sueñan, sueñan con un eco y
quieren ser
eco de algún deseado sueño, que los resucite
y descendiendo,
vivir…
vivir su sueño, antes y después
de la muerte.
Y por una sola razón
los muertos sueñan vivir soñando…
Para soñar viviendo, el deseado sueño vivo,
vivamente natural y sin temor
a su muerte.
Sueñan vivir soñando… eternamente.
Y yo…muerta,
Soñaré sin miedo.
Soñaré, mi muerte.
Viviré y vivirá,
mi sueño.

Peso

Respirar…mecer al unísono
sensaciones que pesan y no descansan.
Despiertan. Despiertan vigilantes
de los brazos del oxígeno,
cada vez más débil…más frágil.

Ellas pesan, se acomodan, me abrazan.
Mientras,
yo respiro.
Mientras,
la cuna del cansancio
tiene por sábana, apenas…
una sombra
con el peso ebrio
de un desmayo plateado.
Desmayo.
Desmayo y acuna mi conciencia
la sensación de despertar y respirar
cada vez…
más despacio.
Silencio.
Duermo.
El silencio no pesa.
Pesa el sueño y
yo…
sueño
que
no
peso

Puedo

Puedo…
conjugar Tu luz, como un solfeo interno.
Puedo…
acariciar y sangrar
el verbo maestro de norte a sur
y
dentro del músculo alumno, señalar
la herida vertical y horizontal
en el continente de lo vivido.
Herida cardinal, punto de encuentro.
Sangro, aprendo, me persigno y…
¡vivo!
Vivo porque puedo.
Puedo…
solfear la cruz, cantar silencios,
mirar mis pasos y ser
pájaro.
Mirar los pájaros y ser
luz.
Luz…cita…encuentro.

Sangre y Azul

Cree la vida verdadera
en el contacto con la muerte disfrazada de vida.
Y la muerte, así vestida, absorbe por envidia
los colores de la vida que está viva
hasta confundirla.
Confundirla y lograr que ame el azul
creyéndolo su luz, creyéndolo su estrella.
Sangre y azul…violeta,
según el pincel de su esencia,
según la esencia de su plenitud.
Sangre y azul,
violeta…luz.
Sangre y azul, azul sangrando luz.
Luz…condición y atributo del espejo.
Luz…reflejo del tú, añicos de mi centro.
Centro…
de mi muerte azul

Si mato a mi libreto

Se dice de la vida…circulante teatro.
Galería de personajes vivos que circulan en pantalla gigante,-
inabarcable.
Estoy entre esos personajes que colorean el aire y aburren a
las musas.
Y el aire y ellos se adhieren al marco del cansancio…
Vida aparente.
Apariencia de la sensación de pisar un escenario
y de representar lo que se puede y lo que no…
olvidarlo como excusa.
Puedo tildarme en una escena y ciegamente
mirar del instante, la luz…la luz de lo innombrable.
Puedo tildarme y ya no ser parte del marco.
Lo siento.
Siento que sólo me recuerdo, me ilumino y coloreo,
si mato a mi libreto
y a mi personaje.

Horizontes y Huellas

Soplos de viento infinitos
encienden y apagan mi horizonte
de eternidades nómades.
Intermitencia resultante de enhebrar como un pez
el oxígeno genuino de un suspiro, mar adentro de mi mente…

Desde lo alto, una bolsa etérea…
cae
sobre mis ojos
ahogados y desiertos.
La abro. Y escapa por ella
un viento superior
que me arrastra hasta el adentro de mi afuera,
que me enseña…mi costado verde.

Respiro.
El horizonte me mira.
Me mira con sus ojos inmensos y repletos de
futuros presentes.

He partido para volver desde todos mis tiempos.
He vuelto con la ropa mojada y con mi vida puesta,
pero nueva.
¡Estrellas en la tierra
parpadean la huella de mis eternidades!
Y me quedo…enhebrando como un pez
el oxígeno genuino de un suspiro, mar afuera de mi ser
Me quedo…exhalando la vuelta de Odisea
y
dispuesta a ser.
Ser otra vez.
Esta futura vez,
ésta.

Del hambre... los sonidos

Creo escuchar, del hambre, los sonidos.
Laten…laten.
Yo
tenía una reserva, hace ya tiempo,
por si la presión del alma,
subiera…
bajase…
Pensé en utilizarla para este caso de
emergencia.
Y
no fue posible encontrarla.
¿Habrá aquella reserva tenido vencimiento?
Urgencia…mi propio hambre mendigo
y deambula mi espíritu
por una extraña calle y yo,
yo callo con la mano los sonidos
que laten… y laten…
Y desfallezco.
Desfallezco en esa extraña calle.

Ya no escucho los sonidos.
Ya… no tengo hambre.

Caras de piedra y migajas

¡Cuántas casas construirían los mendigos
con nuestras caras de piedra en la mirada!

Caras de piedra, millonarias de egoísmo
Casas de piedra, ladrillos y ladrillos
y pilas y pilas de indiferencia rojiza.
a corta distancia de la cara fantasmal de la
miseria.

El cielo es un techo muy, muy alto
pero seguro y verdaderamente digno
de los ojos también altos y brillosos
del mendigo.

Estamos ciegos bajo el mismo cielo del
mendigo.
El mendigo nos encandila.
Y no lo vemos y no lo vemos.
Tenemos millonarias dioptrías en la negra
miopía del cerebro.
Y por si el cielo nos mira,
razonamos y rezamos, sin el alma, con falso
misticismo.
El pan nuestro de cada día nos lo damos hoy.
Y del mendigo...
nos libramos con migajas como librándonos de
un mal
que nos come la conciencia y nos congela las
manos
sin frío, sin temblor.

Mientras rezamos al revés,
e mendigo comparte las migajas con un
gorrión amigo.
Y el cielo los convida con agua
y comen, beben y se aman,
pájaro y mendigo.

Un día, el mendigo dice esta plegaria:
Padre nuestro...¿estás en los cielos o estás en
la tierra?
Ellos... hace su voluntad, pero yo,
yo te busco a vos en alguna mirada.
Mi amigo se ha muerto en el nido de mis
manos...
¡Padre nuestro, no me atrevo a comer
la ultima migaja de su ala!

Calle Blanca

Duele…
Duele en mi piel el ser
de mi poesía.
Y yo… le duelo a ella.
Escribo.
Me escribe.
Y ella y yo
sangramos letras por el camino
y el camino nos ataja,
desde arriba hacia abajo.
Llegamos a la calle blanca…
Blanqueamos las heridas.

Catarsis

Pensamientos inválidos se estrellan
contra mi boca, oscura roca de silencios
fulminada.
Y azul, y heroico, el vértigo
detiene al péndulo pensante
y la vida
camina como eléctrica,
eléctricamente válida.

De pronto,
la roca se hace volcánica y la lava…
la lava, fantasma frío…azul,
clama por ser
palabra articulada…
clama por tener
aire…
luz…

Manos, libros, alas

Azul nublado, manos azuladas.
Manos…alas quietas y juntas y abiertas.
Libro donde veo y leo un rostro
sobre un colchón de plumas de vuelos
acumulados.
Y trago, trago la queja
del solitario aire y el aire se come
mis ojos calientes y brillantes.
Y mi rostro se vuelve… azul nublado.
Las manos
revolotean las plumas
Y las plumas…
hacen cosquillas a dos huecos helados,
opacos,
equidistantes.

Calcos

Desprende húmeda la piel, húmedos calcos.
Calcos de sensaciones. Colores despegando vida, pactos.

Sueña el instante
ante la piel pararse frente a frente. Perpetuarse.

Sueña la piel
desprenderse de la vida y al calco
parecerse.

Yo…
sueño con una mano abierta
que tiene pegada una caricia.
Y acaricio ese sueño con mi mano dormida.
Y se desprende húmedo y azul,
un calco.
Despierto.
Y se cierra mi mano.
Y se escapa la caricia
despegando pactos.

Por esta vez

Decido…
escribir sin la luciérnaga que pulsa el
equilibrio
entre la razón y la musa.
Decido…
escribir con el sólo pulso del paisaje más
próximo
a mi forzado parpadeo.
No quiero
sintonías ni mímesis de sentires.
No quiero
la complicidad del sueño
con el poeta y sus fugas
ni que las alas de mis letras
en sostenido éxtasis me eleven
y hasta el papel se lo crea.
Quiero quedarme acurrucada en mi costado
izquierdo,
a solas con mi piel y mi luciérnaga.
La ventana…abierta, sin mi cielo.
Sólo por esta vez…
Por esta vez sólo quiero:
Mi techo, mis pies y un papel…
sin vuelo…sin sed.

Primavera cenicienta

Soné con una primavera anciana…
flores incoloras coloreaban marchito
pensamiento.

Desperté a mi tristeza vieja y con viejas
flores
me vestí de harapienta primavera.
Pero no pude ser el hada, porque lo fue
aquel pensamiento.

Ceniciento, marchito,
aquel pensamiento gana, gana en cada
primavera.
Pero ¿qué importa?
Yo…
sueño, despierto… luego escribo

Signo

Cuando pierda la noción de mi materia,
cuando materialice las pérdidas,
cuando me escriban mis letras,
cuando sin letras, escriba,
cuando mi voz no conozca
y mi voz me llame a escena,
cuando el cielo me devore
y al cielo devore hambrienta…
Entonces ¿habré vivido
entre el infierno y entre el paraíso?

Hoy…
Tengo a mi alma durmiendo la siesta.
Tengo mi cuerpo suspendido.
Tengo mis manos heridas y vacías.
Tengo miedo, tengo frío.
Y no tengo respuesta.
Soy un signo y significo…
ausencia viva.

Errante fantasía

Errante fantasía
terminaste devorándome.
Ahora,
prisionera de tus luces y tus lanzas,
no tengo salida. Me sigues,
me ahogas con tus artes y
me matas.
Quisiera…
dormir y despertar fantasiosamente.
Fantasear con que
vivo
resucitando mi tiempo,
devorando
mis
muertes.

Cuando crei llegar a lo profundo

Cuando creí llegar a lo profundo
y a lo inmenso de lo oscuro;
cuando desconocí el lugar que en mi cuerpo
ocupan
el músculo, los huesos, mi nudo,
resucitaron unidos todos los seres del mundo.
Me levantaron... formaron
un círculo de sol.
Abracé a todos, encontré mi nudo. Y fue
como nacer y crecer,
después de ser,
uno…dos…tres.
¡Yo!

Verdad única

Miran,
hablan,
esperan,
deletrean,
crean,
bendicen,
solfean.
trabajan,
danzan,
queman,
pegan,
despegan.
toman,
dejan,
matan,
vuelan,
descienden,
cobijan,
anidan,
entierran,
enfrían,
calientan.
Historia, esencia.
piel, verdad.
manos… verbo
calor, pan,
vida, guerra,
guerra, ¡paz! ¡pan!
¡paz! ¡pan!

Descanso

Suspendo mi camino y me suspendo
encaminada a descansar,
bajo éste árbol añejo…cansado.
El descanso comienza a deshojarme
y el cansancio mira mis ojos blancos.
Quedo con mi tronco a solas.
Queda mi tronco solo,
sin mis hojas, sin mis ojos.
Queda mi tronco recostado
bajo este árbol,
con
sus
hojas…llorando,
con mis ojos
¡buscándome!

Lenguaje derramado

Espera del mínimo sonido pronunciable
en la boca de la piel o la garganta blanca.
Proceso de significantes últimos.
Nacimiento del fruto criminal matando
hasta el sonido silencioso de una lágrima
ahogándose en la sangre.
Palabra…piel…Rojo…agua.
Lenguaje derramado.
Lenguaje de lo íntimo, íntimamente líquido
y sólo pronunciable,
en los labios remadores de este barco…
único.

Presagio, palabras anteriores

Atravesando el frío filo
Atravesando la necia enfermedad
En la espera muerta de un instante vacío
Afuera la belleza parece imposible
El humo del fuego que me protege sube entre la
nieve
Atardeciendo la sombra de los días

Ni tanto río ni tanto espanto
Así es la vida sólo un canto
Hoy lágrimas que vuelcan a risa
tantos rostros

Tanto ríes y tanto espantas
Entre luminosos rincones
Calle blanca

Rubén Baccá,
Invierno 2006

Eres el nombre

Sé que pides más de mi.
Había llegado a sentir que ya era suficiente…
Suficiente.
Eres el Nombre, el primero. Y me nombras.
Me nombras…me eliges y
yo atravieso
oscuros laberintos dentro de mi centro.
Había llegado a saborear la miel del fruto
amargo.
Me diste
herramientas para que me desconociera
y confundiera
todos los celestes.
Elevación. Sabor nuevo.
No sé dónde estoy, sin embargo
puedo continuar y descascarar
la nuez del crecimiento eterno. Yo…
yo te lo agradezco y nunca será suficiente.
Suficiente.
He vuelto.
Me nombras. Me nombro.
Y estoy…
fuera de mi cuerpo.
Y atravieso
laberintos de luz.
Y me pierdo
segura de tu encuentro
Y me encuentro
segura de tu luz,
Celeste.