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La Clave

Detalle del libro

La Clave

La Clave

Autora: María Paula Mones Ruiz
Editorial: Vinciguerra
68 p√°ginas
ISBN 978-950-843-717-4
2008
Valor: $18.00 Comprar


Presentación oficial

Café Tortoni | 16 de Octubre de 2008

Se refirieron a la obra la Dra. Gloria Olga Justa Martínez.
Acompa√Īaron a la autora, Mar√≠a Chapp e Hilda Mans.
Coordinación musical: Gabriel María Trucco.

Presentacion

Presentacion

Palabras

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Prólogo de Rosa María Sobrón

"La clave‚ÄĚ - Mar√≠a Paula Mones Ruiz
Este libro es una bella autobiografía.
Podr√≠a compar√°rsela con ‚ÄúShunko‚ÄĚ de Jorge √Ābalos, o con‚ÄúLuz de memorias‚ÄĚ de Mar√≠a de Villarino, o con ‚ÄúChico Carlo‚ÄĚ de Juana de Ibarbourou.
Tambi√©n con Cuadernos de infancia‚ÄĚ de Norah Lange
Y perd√≥neseme la inclusi√≥n de ‚ÄúLa Estaci√≥n‚ÄĚ de quien dice estas palabras.
Desde sus quince a√Īos, Paula desarrolla con gran sencillez, los sucesos de su vida.
La amistosa relación con sus padres, su deseo de tener hijos, todo fluye con clara transparencia.
Los poemas dedicados a los hijos expresan calidez y colman de emoción a quien los lee.
HIJO
‚ÄúHace tanto tiempo que sue√Īo con imaginarte‚Ķ
Hijo, hijo que alguna vez
ser√°s mi sangre.
Al calcular tu tama√Īo entre mis manos, sabes?
¬°se ha entibiado el aire!‚ÄĚ
y acercándote con ellas a mi pecho, mi corazón
palpit√≥ como bes√°ndote‚Ä̂Ķ
…………………………………………………………
IMPREGNASTE MI SER
“Impregnaste mi ser de olor a vida.
Olías a pan y vino. Te abracé,
nacías.
Tu piel bendijo mis manos
y un sello de tibieza eterna
se estrelló en mi boca, te besé
conmovida, despacio.
Olías a pan y vino,
a milagro‚Ķ‚ÄĚ
………………………………………………………………………………………………..
Paula tuvo tres hijos.
Ello hizo que el médico besara emocionado el poema que había escrito.
Se le había aconsejado que tuviera sólo uno.
Ella recordaba que su padre le regalaba flores a ella y a su madre.
Esto me conmueve mucho, pues la rosa es mi flor preferida.
Recuerda sus clases de danza a los cinco a√Īos y a√ļn conserva la peque√Īas zapatillas en su coraz√≥n.
Ella exclama jubilosa:
Sílabas sagradas
¬°Si con tocar en mi vientre, el nudo de sus abrazos, el hueco de mi origen,
mágicamente yo lograra…retroactivamente y hasta el fin,
yo lograra…
multiplicar como los panes
los momentos felices…
…………………………………………………………………..
‚ÄúS√≠labas sagradas‚ÄĚ es un poema altamente conmovedor.
En el mismo da gracias a Dios y a todos los que la quisieron y a√ļn la quieren.
Paula tiene diálogos adolescentes entre amigos e imagina también los diálogos de sus hijos, cuando dicen que fumando se sienten más grandes.
Recuerda aquella infancia con inmensa ternura:
‚ÄúA√ļn me parece ver aquella mesa con galletitas, √°lbumes de figuritas y leche, leche entibiada por sus tiernas ocurrencias que, a partir de entonces comenc√© a transcribir tal cual sal√≠an, como panecillos tiernos para el alma.‚ÄĚ
Paula es so√Īadora e imaginativa.
¬ŅNo pueden compararse, acaso, estas tiernas evocaciones con algunos cap√≠tulos de Juan Ram√≥n Jim√©nez, el inefable escritor espa√Īol?
Con √©l me inici√© en el conocimiento de la literatura espa√Īola que me fascina y me fascinar√° siempre.
La autora dialoga tambi√©n con la muerte. Lo hace casi con gracia y picard√≠a, en las voces de esos ni√Īos que le preguntan acerca de ella.
Con sentido cristiano de la vida, como sus padres, piensa que no sólo los hombres, sino también los animalitos, se van al cielo.
La vida va y viene.
Es cierto.
La vida viene y va.
Cuando sufrimos grandes penas, creemos que todo se termina.
Pero, lo sé bien, es posible recuperar, en parte, el gozo de escribir, si tenemos fe en Dios, si amamos la escritura
de verdad, y, lo sabemos bien, si gozamos del cari√Īo y de la paz de quienes nos quedan.
Su vocación por la poesía, se manifiesta en una notable relación dialógica.
Esta relación es, por cierto metafórica.
Paula madre anotaba las ocurrencias de sus hijos…
Poesía y humo se mezclan en una verdadera eclosión de amores.
Evoca, sue√Īa con gran emoci√≥n la presentaci√≥n del libro dedicado a su nieto Juan Ignacio.
Así dice:
“Imagino…
Baberos amarillos y tibios de puré.
Imagino…
sonajeros con cascabeles de besos
Imagino..
Sonrisas, pucheros y bostezos
de miel, en tu piel‚ÄĚ
…………………………………………………………………...
En fin, este libro es una ferviente manifestación de amor.
La torta de vainilla me recuerda a las tan queridas natillas de Juana de Ibarbourou.
Y, porqué no decirlo, al delicioso dulce de leche que mi madre hacía. Su gigantesca olla, posada sobre el aljibe de mi casa paterna en Nogoyá (Entre Ríos), era causa de gran alegría para mí.
Indudablemente, golosa, yo enfriaba con paciencia el dulce, para derramarlo en grandes frascos que mi madre guardaba con af√°n.
Yo era feliz, comiendo la raspita del fondo de la olla
Entonces, ah, yo era feliz, muy feliz.

Qu√© m√°s puedo decir: Juana de Ibarbourou, Mar√≠a de Villarino, Norah Lange , Paula y yo sabemos que‚ÄĚen la infancia el alma est√° m√°s a gusto en el silencio donde, a solas, se contempla a Dios‚ÄĚ√ó

Rosa María Sobrón
Verano de 2008

A Rosa María Sobrón (In memoriam, fragmento de una carta)

‚Äú‚Ķporque la poes√≠a y vos son una misma y √ļnica persona, el escribano azul puede dar fe ahora mismo, de la escritura de esta declaraci√≥n‚Ķ Yo firmo‚ÄĚ

María Paula Mones Ruiz
Oto√Īo de 2008

María Chapp

Acompa√Īo a Paula en esta tarde de celebraci√≥n, en esta estaci√≥n de su viaje, complacida de ser una rama del √°rbol de su vida y de construir con ella esta hermandad delicada y agregar√≠a, deliciosa si me permiten adosar algo a la bella expresi√≥n de Juanele.
De los textos anteriores de Paula ‚Äú¬°Piedra, papel o poema!‚ÄĚ y ‚ÄúCalle blanca‚ÄĚ, recog√≠ algunos hitos, versos, significativas referencias que preceden a la entrega de hoy.
También tome de la Psicología Analítica y Existencial, algunos conceptos que me permitieron profundizar esa relación entre literatura -o cualquier otra expresión artística- y vida.
En ese marco, el concepto de individuación remite a un esfuerzo por hacer de lo que el destino pretende de nosotros, algo completamente nuestro; cuando el sí mismo se realiza, cuando el ser profundo se expresa, entonces, el ser humano puede reposar en paz , está satisfecho de sí, con una satisfacción verdadera, auténtica.
Independientemente de los roles que podemos desempe√Īas, el sentido de la vida se encuentra en la autorrealizaci√≥n, ligada a la expresi√≥n creadora que nos lleva m√°s all√° de nosotros mismos y permite rozar la experiencia de unidad de todo lo que existe.
Recorr√≠ los poemas de Paula sabi√©ndolos preludio, promesa de lo que vendr√≠a y los encontr√© inscriptos en la b√ļsqueda de su ser esencial donde el poetizar es una v√≠a de transmutaci√≥n, de elaboraci√≥n y reelaboraci√≥n de su memoria, sus heridas, alegr√≠as y sombras.
Paula dice ‚Äúescribo y nazco‚ÄĚ, ‚Äúremo y me siembro y te devuelvo y me devuelvo‚ÄĚ.
 Ella se llama a sí misma Odisea, Odisea de Paula, en su viaje vital está dispuesta a todo, jugar, danzar por la calle blanca, andar a ciegas, aprender a renunciar a lo que no para afirmar lo que sí, tomar el destino entre sus bellas manos y sembrar una nueva semilla.
Escribe Paula ‚Äúhe partido para volver desde todos mis tiempos, he vuelto con mi ropa mojada y con mi vida puesta, pero nueva‚ÄĚ. Esto equivale a habitar la profundidad de su ser, a la vez con y m√°s all√° de las vicisitudes de la vida. Se abraza a s√≠ misma, percibe su eternidad. Momento de descanso de un viaje que nunca termina para los que anhelan conocerse.
Dice Paula: ‚ÄúPuja, puja el neopoema, pronto nacer√°‚ÄĚ.
Digo: Puja‚Ķ puja la nueva Paula, Se√Īora de la Palabra, de los Colores, de las Alas con que danza. Paula Odisea reinventa su luz y dice ‚Äúa pesar de tantas guerras, sangro lunas de felicidad‚ÄĚ
El lenguaje es eminentemente sensorial, latido, alimento, danza; a trav√©s de la intuici√≥n y el sentir, la autora percibe el rumbo de su vida. Poemam√ļsica, poemamadre, poemaamor, en el despliegue de su misterio.
Paula nos entreg√≥ con estos poemarios, silencio y partitura, su ‚Äúsinfon√≠a extra√Īa con un arpa en la garganta‚ÄĚ, valses colmados de deseos, su pentagrama.
Tambi√©n posee los colores b√°sicos a mano. Con ellos busc√≥ cincelarse, vestirse con los colores de la luna, ella riega su tiempo y cicatriza.. Paula juega y juega, divierte en el sentido etimol√≥gico de la palabra. Paula fluye, vierte su ser en el poema, no busca retener, cada c√°ntaro, entrega su agua en otro, y este otro en el arroyo de la vida. Dice ‚Äúamo volverme tan peque√Īa como el n√ļcleo del milagro‚ÄĚ y en este proceso de literatura y vida, sabe que el trabajo m√°s grande debe de ser hecho: entregar la propia luz en estos tiempos de oscuridad. Cuenta con recursos para ello: sabe del dolor pero no se identifica con √©l, conoce el trabajo arduo, la paciencia, disfruta del amor y la amistad.
Hasta aquí, el preludio, lo que fue promesa. Hoy Paula nos entrega La clave.
Con un lenguaje intimista y lleno de frescura, entre prosa y poes√≠a, nos ofrece pinceladas de su biograf√≠a, recuerdos y sue√Īos que le dieron sentido.
Seguramente cada lector descifrar√° claves propias en este relato, cada uno resonar√° desde su propia experiencia vital. Por mi parte encuentro tres ejes b√°sicos, (tres claves) en esta obra:
-La conciencia de pertenecer a una cadena intergeneracional, la gratitud por lo recibido y la necesidad de sintetizarlo para entregarlo a sus hijos, nietos, a las generaciones venideras.
-El valor de la cotidianeidad como espacio-tiempo donde transcurre la vida, sus vicisitudes y palabras impregnan la escritura: ‚ÄĚsopa‚ÄĚ, ‚Äúbostezo‚ÄĚ, ‚ÄĚlicuado‚ÄĚ, ‚ÄĚpiel‚ÄĚ, ‚Äúpap√°‚ÄĚ, ‚Äúhijo‚ÄĚ, ‚Äúruiditos‚ÄĚ, ‚Äúdibujitos‚ÄĚ y‚Ķ el amigo infaltable: el cigarrillo.
-La capacidad de so√Īar e imaginar que en Paula es infinita, tan infinita que se pregunta: ‚Äú¬Ņqu√© sue√Īo es capaz de seguir vivo, defendiendo la vida fuera de tu cuerpo?‚ÄĚ y nos anuncia:
¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†‚Äúvivir√© y vivir√° mi sue√Īo‚ÄĚ
¬°Brindo por Paula, por sus sue√Īos y sus palabras!
                                                                                                       María Ester Chapp

Hilda Mans

Se propone un viaje, un itinerario que comienza a trav√©s de la complicidad de los recuerdos sostenidos por singulares anotaciones y luego reflexiones, que son el n√ļcleo o la idea fuerza de ‚ÄúLa clave‚ÄĚ.
María Paula Mones Ruiz nos hace partícipes de su pertenencia vivencial y familiar, aunque sabemos que el lenguaje crea otro texto.
‚ÄúLa clave‚ÄĚ tal vez sea la llave de entrada a este libro, testimonio √≠ntimo, poblado de voces, precipitado en lo real y palpable como los padres, los hijos‚Ķ
Los contenidos de la memoria interact√ļan entre s√≠, de atr√°s hacia adelante y viceversa, se proyectan, vincul√°ndose de un modo atemporal.
La unificaci√≥n de lo m√ļltiple, se integra con el origen, gestaci√≥n, creaci√≥n de vida, que se traduce en signos l√ļdicos, constituyendo un texto esperanzado y conmovedor.
Creo sin temor a equivocarme que, ‚ÄúLa clave‚ÄĚ es la representaci√≥n material y espiritual de los sue√Īos o de aquella proyecci√≥n mental que Mar√≠a Paula imagin√≥ en sus m√°s tiernos a√Īos, con serena obstinaci√≥n.
La danza va marcando el ritmo, el humo tambi√©n lo marca y clasifica, (forma evanescente de la vida), un geniecillo aparece y todo se trasmuta en juegos y colores, en m√ļltiples voces que resumen la √ļnica voz. ¬ŅLa √ļnica voz?
Rumor continuo, que como las olas que llegan a la playa, revelan el flujo y reflujo del mar, significando lo permanente y transitorio de la existencia.
¬ŅEl c√≠rculo est√° completo?-no lo creo-
La √ļnica batalla que se pierde es la que se abandona. ¬°Albricias, esta historia no termina aqu√≠ ciertamente!
Hilda Mans

Dra Gloria O. J. Martinez

Queridos amigos: Ante todo, muchas gracias por estar aqu√≠, compartiendo nuestra emoci√≥n, porque habitantes como somos de la realidad cotidiana, acuciada por angustias sociales, pol√≠ticas morales y econ√≥micas, hayais querido emigrar por una hora, a este pa√≠s del arte de las letras, y hayais usado como pasaporte, esta elegante tarjeta de invitaci√≥n de la editorial Vinciguerra que acaba de editar y hoy presenta La clave , de la escritora Mar√≠a Paula Mones Ruiz. La autora cuya sensibilidad expresiva ha sido enriquecida en los ambientes acad√©micos de la licenciatura en letras de la Universidad del Salvador, es, fundamentalmente una poeta cuya poes√≠a puede transfigurarse en p√°ginas de prosa, naturalmente po√©tica, que nos transporta hacia su adolescencia, su juventud y madurez, con una ductilidad armoniosa, profunda. Sus anteriores obras son de poes√≠a; no puedo dejar de citar la obra ‚ÄúCalle blanca‚ÄĚcuyos poemas flotan en un √°mbito realmente blanco y que nos hacen transitar por una calle que conduce a la albura del devenir po√©tico.

Esta nueva obra ‚ÄúLa clave‚ÄĚ, como toda obra de arte, es verdaderamente dif√≠cil de definir. La misma autora se pregunta si es novela autobiogr√°fica o quiz√°s ‚Äúnivola‚ÄĚ al decir de Miguel de Unamuno. No repetir√© las certeras y agudas interpretaciones de la prologuista de la obra, la gran escritora entrerriana, Rosa Mar√≠a Sobr√≥n. Perm√≠taseme este recuerdo a su querida memoria, porque ella deber√≠a estar aqu√≠ en mi lugar, si Dios no hubiera querido llamarla junto a s√≠. Pero seguro presente en la persona de su hijo cuyo piano llenar√° de armon√≠as nuestro encuentro. Rosa Mar√≠a Sobr√≥n analiz√≥ el libro La clave y lo consider√≥ autobiograf√≠a, acerc√°ndolo a los recuerdos de su propia infancia en Entre R√≠os y lo asoci√≥ a las m√°s selectas autobiograf√≠as que existen en lengua espa√Īola, por citar algunas, a las de Juan Ram√≥n Jimenez, Juana de Ibarbour√ļ, Nora Lange y Mar√≠a de Villarinp y la suya propia con los recuerdos de su Entre R√≠os natal.
¬ŅC√≥mo definir La clave de Mar√≠a Paula Mones Ruiz? Digamos que es una novela en clave de poes√≠a, absolutamente original, que puede virar de la poes√≠a a la prosa, al di√°logo teatral, a la prosa rimada, al poema estrictamente tal, todo impregnado de una emoci√≥n que no abandona desde la primera p√°gina hasta la √ļltima.

No intentemos, por lo tanto, definir esta obra, y prefiramos quiz√°s, aquel esbozo de definici√≥n del poeta John Keats, cuando afirm√≥: ‚Äúuna obra bella es una alegr√≠a para siempre‚ÄĚ. Y esta obra de Mar√≠a Paula Mones Ruiz, como es bella, en el sentido metaf√≠sico de la palabra belleza que es el reflejo de la belleza de Dios y por lo tanto nos acerca a √Čl, ser√° para nosotros, una alegr√≠a para siempre.
Quiz√° podr√≠amos aceptar la propis definici√≥n que dio la autora por boca de uno de sus hijos: ‚Äúobrita de carne y sue√Īos que modul√≥ casi sin darse cuenta‚ÄĚ. Es una ‚ÄúObrita‚ÄĚ con may√ļscula. Es una obra que habla de la vida, que habla del amor, que resalta ese sentimiento sagrado como es el amor de madre, como es el amor filial, como es el sagrado v√≠nculo de la familia; y es una oportuna casualidad, como una sonrisa del azar, que presentemos este libro cuando estamos tan pr√≥ximos a la celebraci√≥n del d√≠a de la madre; este libro en clave de amor de madre, de esta madre poeta y novelista que tiene entre sus brazos el hijo de papel, el sue√Īo realizado.

Deteng√°monos en el t√≠tulo: ‚ÄúLa clave‚ÄĚporque se trata de descifrar la vida de Mar√≠a Paula Mones ruiz: su √≠ntimo deseo de ascensi√≥n, su ‚Äúdespegue‚ÄĚ-para usar su expresi√≥n- hacia la altura, as√≠ como cuando una leve bailarina parece volarposando apenas la puntita del delicado calzado con sus zapatillas de raso, √ļnico punto que une a la tierra, simb√≥licamente representada por las zapatillas de danza que le regalara su madre, junto a las rosas que le dio su padre, cuando ni√Īa, simbolizan precisamente, a esta artista que, sin abandonar la tierra, realiza su esfuerzo de elevaci√≥n, cuya clave de lectura es el arte de escribir.

La literatura, la poes√≠a, en las que Paula Mones Ruiz encontr√≥ la realizaci√≥n de su vocaci√≥n intelectual. Tambi√©n es la clave para descifrar el verdadero amor de hija, de esposa y sobre todo, de madre. Una madre capaz de so√Īar con sus hijos desde su misma adolescencia, cuando esos hijos eran apenas entes de raz√≥n en una adolescente, meros futuribles (que, como ense√Īa la ontolog√≠a, a√ļn no son ni fueron, ni ser√°n; s√≥lo ser√≠an si una voluntad libre pusiera las condiciones para que llegaran a ser.
¬°Cu√°nta ternura para los futuribles hijos de su amiguita que le dice ‚Äúser√°s la madrina de todos mis hijos‚ÄĚ!
En esta obra surgen constantemente dos símbolos, como un leit motiv de toda la obra:
-Uno de ellos es el humo del cigarrillo, no el cigarrillo en sí, sino el humo que asciende gris, azulado, en tenues ondas hacia el cielo y en cuyas ondas va escribiendo el recuerdo; horas pasadas pero siempre presentes. Y la poesía y la ternura de cada instante.
-El otro s√≠mbolo es la cig√ľe√Īa, la antigua y benevolente cig√ľe√Īa, la que trae en su pico, bien envueltos en pa√Īales, los hijos tan deseados, aquellos futuribles que ahora tienen madre, porque la cig√ľe√Īa deposita tres veces su preciosa carga de vida en el regazo de Mar√≠a Paula y Dios le da esos tres hijos que son como tres espejos en los que se retrata. Pero que cada uno le da una imagen diferente.
Y esta cig√ľe√Īa simb√≥lica trae un cuarto hijo envuelto en pa√Īales de papel. Un cuarto hijo es este libro que en la ficci√≥n art√≠stica componen los propios hijos, haci√©ndolo surgir de aquel cuadernito sin rayas, un cuadernito, regalo del abuelo, donde la madre iba anotando ls frases que sal√≠an de la boca inocente de sus hijos, seg√ļn sus propias palabras, ‚Äúcomo panecillos tiernos para el alma‚ÄĚ y que transcribe con una emoci√≥n y una alegr√≠a realmente contagiosas.

A los seis, a los cinco a√Īos, en torno de la mesa donde fraternizan las galletitas con los libros y cuadernos escolares, los tres precoces fil√≥sofos, hablan de la vida y de la muerte.
-¬ŅMam√°, pero de eso no te vas a morir no?
-Mamá, yo creo que cuando uno se muere se va al cielo porque el otro día vi una paloma muerta en la calle y al día siguiente ya no estaba.
_Neneeee¬Ņpor qu√© no la termin√°s de hablar de la muerte!!
-¬°Queeeee√©‚Ķvos no le ten√©s miedo porque pens√°s que hay algo peor! ¬Ņno?
-Sí, el colegio es lago peor.
_No. Para mí una inyección es peor que el colegio!
_Mami‚Ķ¬Ņsab√©s que a veces me dan ganas de ser figurita y pegarme en este √°lbum para estar ceca de todos los superh√©roes?

Y la madre anota y anota en su cuadernito esas ocurrencias, que no pueden repetirse tales como fueron: hay que leerlas para gustar en todo su sabor esos panecillos tiernos para el alma.Y esta madre poeta los acompa√Īa a la librer√≠a para comprar sus primeros √ļtiles escolares.
Todos sabemos lo que es el mundo de una gran librería en el comienzo de las clases. La madre entra con ellos en ese mundo encantado de cuadernos y pinturitas, tan entusiasmada y nerviosa como ellos:
_ Chicos, trajeron la lista?
Y el cuadernito nos muestra al hijo peque√Īo que ofendido por una reprensi√≥n, se planta ante ella con las manecitas ahuecadas entre los brazos extendidos:
_¬°Ahora me vas a devolver todos los besos que te di!
Y el otro que le dice:
_Sabés mamá que cuando algo te duele a vos, algo me duele a mí?

No repito textuales los encantadores di√°logos, que van cambiando de tono a medida que pasa el tiempo. De esta original manera, en un tono de di√°logo teatral, Mar√≠a Paula Mones Ruiz, nos hace vivir el tiempo que pasa tambi√©n para sus ni√Īos.

El humo del simb√≥lico cigarrillo trae ahora en sus suaves ondas, di√°logos de adolescentes. Por ejemplo cuando los dos mayores quieren lograr que el menor(aquel beb√© que les parec√≠a tan lindo como un sapito) pruebe a fumar el primer cigarrillo a escondidas. El cigarrillo que ellos ya hab√≠an probado y que luego abandonar√°n, poruqe su esencia est√° s√≥lo en el humo que corporiza el ensue√Īo y la nostalgia.
Son los hijos ya hombres, los que rescatan el cuadernito perdido donde la madre (que ya no es ‚Äúmam√°‚ÄĚ ni ‚Äúma‚ÄĚ sino ‚Äúla vieji‚ÄĚ) anotaba las infantiles ocurrencias. Los hijos que para evocar su infancia y sobre todo, para paladear la ternura de esta madre √ļnica, leen aqu√≠ y all√°, un rengl√≥n, un di√°logo, para reunir todo, porque se han complotado con el padre para ofrend√°rselo hecho libro, el cuarto hermano, el cuarto hijo.
Cuando los hermanos se han dado cita en ese lugar, como dice la autora ‚Äútan cl√°sico y moderno‚ÄĚ, aparece un tercer s√≠mbolo: lo que los j√≥venes piden para beber, seg√ļn las preferencias de su infancia: jugo de naranjas, leche chocolatada, jugo de mel√≥n o frutilla o licuado de bana‚Ķ Cada uno se singulariza en uno de esos tres gustos que reencuentran gozosos en el festejo final que prepara la madre, junto a las golosinas del ayer: torta de vainillas y dulce de leche, alfajorcitos de maicena, torta de miel y chocolate.
El sue√Īo se ha cumplido, y el padre entrega simb√≥licamente su novela, o su nivola publicada a Mar√≠a Paula Mones Ruiz, su libro, su hijo envuelto en pa√Īales de papel, este libro: ‚ÄúLa clave‚ÄĚ, en un abrazo de todos que abarca el mundo.

Durante el transcurso de la obra, el lenguaje mantiene un nivel culto y elevado, aunque siempre accesible, coloquial cuando la circunstancia lo requiere; la adjetivación sobria ocupa su justo lugar para matizar la intelección del pensamiento; la frase es siempre sugerente, más bien breve, pero se concisa expresividad y se torna en diálogos de gran naturalidad.
Menci√≥n especial merecen los pocos poemas inciertos entre las p√°ginas de la novela, singularmente dirigido al hijo con el que sue√Īa, en el cual tiene expresiones de singular ternura y belleza:
‚ÄúHace tanto tiempo que sue√Īo con imaginarte/hijo, hijo que alguna vez, ser√°s mi sangre/Al calcular tu tama√Īo entre mis manos, sabes, se ha entibiado el aire/ y acerc√°ndote con ellas a mi pecho, mi coraz√≥n palpit√≥, como bes√°ndote/[‚Ķ]
‚ÄúImpregnaste mi ser de olor a vida/ ol√≠as a pan y vino/ a milagro‚ÄĚ.

El pan y el vino, los s√≠mbolos de la Eucarist√≠a, de Dios hecho hombre, del hijo hecho Eucarist√≠a en el coraz√≥n de la madre, del milagro de la vida que surge √ļnica, irrepetible, personal‚Ķ

La vida que, como dice la autora, viene y va, camina y no se detiene, pero en ocasiones vuelve atr√°s y rescata el pasado para el presente, el milagro de la vida. Como dijera Amado Nervo, ‚ÄĚDeja mi alma en √©xtasis sumida/nunca se cansan mis ojos/de mirar el perpetuo milagro de la vida‚ÄĚ.

Nunca se cansan de mirar los ojos de la escritora María Paula Mones Ruiz, el milagro de la vida, de su vida que va en tres veleros por el mar, impulsados por un viento de amor.

Y ahora que hemos descifrado esta clave, digamos finalmente que ante este mundo en el que nos horrorizan los cr√≠menes cometidos contra los ni√Īos indefensos, nos plantamos con La clave de Mar√≠a Paula Mones Ruiz, como se plant√≥ uno de sus hijos ante sus padres, la noche v√≠spera de Reyes, junto al pesebre donde estaban sus zapatitos, y exclam√≥:

_Ya sé que Los Reyes son los padres. Pero el agua y el pasto yo los voy a poner lo mismo…
Esta noche nosotros también decimos: “Ya sabemos las cosas que pasan en este mundo cruel. Pero el libro de María Paula Mones Ruiz, prueba que el Amor sigue reinando.
                                                                                                   Dra Gloria O. J. Martinez

Inevitable y natural

Inevitable y natural, el curso de la vida sellado de padres a hijos y de hijos a padres. A veces en vida perdemos  vida, vida que no vuelve. Y a veces en vida ganamos vida, vida que vuelve…

EL VIAJE

(Fragmento)

Ten√≠a quince a√Īos cuando pas√© por la experiencia de fumar. Por esa edad el humo del cigarrillo distra√≠a mi mirada y con ella lo segu√≠a. El humo y yo escrib√≠amos poes√≠as en el aire. Y el aire entraba poetizando el gris‚Ķ gris poema, gris sue√Īo, gris miedo.
Con el tiempo, el cigarrillo (para algunos, incluso para m√≠) era un reloj de humo para prolongar una presencia: ‚Äúme fumo un cigarrillo y me voy‚ÄĚ o ‚Äúte vas‚ÄĚ.
Ahora mismo estoy fumando y a√ļn conservo aquella costumbre de seguir el humo con los ojos, como si viajaran ellos, en √©l y, √©l, en ellos. S√≥lo que hoy el genio gris no colorea con su tono mis sensaciones, ni acaricia mi poema ni se traga mis sue√Īos y mis miedos. Hoy, es √©l quien desde mi mano, me conduce por sus huecos m√°gicos hacia un viaje agendado en la memoria del coraz√≥n‚Ķ Viaje en el que es posible dialogar con las esencias y reconocer el hoy desde mi ayer, cuando dec√≠a:
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Poemas del libro

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EPILOGO

Quería contarles que, la primera sensación que tuve al concluir la génesis de este viaje autobiográfico fue la de respirar luz, de adentro hacia afuera, del ayer al hoy. El brillo lo percibía en la cara, en las manos, en el aire. Y la boca de mi sonrisa estaba en cualquiera de estas partes.

Luego, reflexionaba acerca del género del texto logrado. Y por lo que sé, esto le ha pasado a muchos escritores (sobre todo en tiempos en los que las reglas para la narrativa se ajustaban a leyes muy estrictas). Me preguntaba si eran cuentos que como tales podían leerse de un tirón. Fui consciente de haberme creado y recreado en un relato o una poesía, en la temporalidad y atemporalidad de un cigarrillo encendido, que fue el disparador de tantos recuerdos y anécdotas de vida. También pensaba que debido a la presencia de abundantes diálogos y monólogos, el texto tenía una gran tendencia a lo teatral o, que era una nouvelle o finalmente una "nivola", término inventado por el Unamuno, quien sostenía que uno pude tener un plan de trabajo para su texto, pero qeu luego mandan en él los personajes, como le ocurrió en su 'Niebla' o a Cervantes en su 'Quijote'. Y es real, como nos pasa en la vida, pues no podemos sino vivirla con los ritmos que nos oque danzar. Aquel término, nivola, decía don Miguel (para protegerse de las leyes rígidas de su tiempo), significa, cito, "un género que surge como es la vida misma: andando y a lo que salga".

Con cada nueva suposici√≥n intent√© varios cambios y algunas correcciones. Ped√≠ opiniones a diferentes c√≥mplices de vuelo... y no exclusivamente a la gente estudiosa de las letras, que por cierto fue numerosa. Tambi√©n me import√≥ la sensaci√≥n percibida desde la lectura ingenua con independencia de la preceptiva adquirida. Y, a partir de ello, asimilar y adherirme a tal o cual de las posturas cr√≠ticas, hoy tan enfrentadas. As√≠ fue que le√≠ y repart√≠ los borradores a mis amigos, a mi madre y familiares; hasta uno de mis hijos pas√≥ por la experiencia de opinar. ¬ŅQu√© opin√≥? ¬°¬°¬°shhhhhhhhhh!!!. Pero ninguno de los nombrados v√≠nculos ley√≥, ni tiene a√ļn el texto definitivo, tantas veces corregido y al fin, ¬°terminado!.

Todo surgió de una sorpresiva y cálida invasión de recuerdos condicionados por el humo de un cigarrillo que acababa de encender. Pero luego esos recuerdos, como pájaros, lucharon por migrar y planear desde el ayer para anidar en el hoy. Cada vez más y más brillosos danzaban con el humo del cigarrillo con sus frases guardadas, y mi vida, venían, hacía tiempo, proponiéndome y proponiéndose este viaje en el vuelo directo hacia el pasado desde el presente. Acepté: nos escribimos...

Descubr√≠ que, m√°s all√° de mi vida latiendo en un texto, otros padres, otros hijos, otros hermanos podr√≠an tambi√©n elevarse en el mensaje que la danza de mi vida me mostr√≥ como misi√≥n: Misi√≥n de capitalizar conciencia y amor, con temas como los padres, los hijos, la adolescencia, los sue√Īos, la poes√≠a, la inocencia, el miedo, la enfermedad, la muerte, el cigarillo, el divorcio, la realidad, la confianza, la verdad, los proyectos... En s√≠ntesis, misi√≥n de plasmar en la "vida que vuelve y no se pierde", el valor, el tesoro y la ense√Īanza que guardamos dentro del "sello de padres a hijos y de hijos a padres". As√≠ que por m√°s rodeos que intent√©, leyendo una y otra vez, aquello del g√©nero dej√≥ de preocuparme, porque decid√≠, que el tiempo de maceraci√≥n de aquellos recuerdos y experiencias escritas, entre el ayer y el hoy, se encargara de darme una respuesta, mientras, o simultaneamente, mi vida segu√≠a sus ritmos.

Un día como hoy me di cuenta de que la respuesta estaba dentro de mi, como nos pasa cuando, "afuera..." buscamos a Dios. Porque el género era y es, sencillamente, el Ser humano, la vida en curso, "andando y a lo que salga", la voz de nuestras huellas.

Entonces... ¬°seguro que Unamuno est√° gui√Ī√°ndome el ojo izquierdo!

María Paula Mones Ruiz

Contratapa

La clave: Clave de amor, √ļnica que puede descifrar el ascenso espiritual de un coraz√≥n esencialmente l√≠rico, que apenas toca la tierra como punto de apoyo para su elevaci√≥n; tal como la bailarina, en puntas de sus leves pies, casi no roza el suelo con los graciosos vaivenes de sus zapatillas de seda.

La clave. ¬ŅAutobiograf√≠a? ¬ŅNovela? ¬ŅPoes√≠a? ¬ŅProsa po√©tica? ¬Ņ"Nivola" unamunesca? Mar√≠a Paula Mones Ruiz se lo pregunta y nos lo pregunta, mientras devana la madeja de los recuerdos, en pinceladas de la vida verdaderamente vivida en plenitud. Hija, esposa, ante todo, madre. Capaz de so√Īar sus hijos desde la adolescencia. Tres hijos, tres r√≠os de caudaloso torrente de amor. Y escritora, poeta que logra este cuarto hijo, envuelto en "pa√Īales de papel". La clave de su ascensi√≥n hacia el ballet de la belleza del arte literario, desde aquella hojita escrita con l√°piz en papel cuadriculado.

Leer estas páginas es participar en la originalidad de un estilo que sorprende por la naturalidad con que hermana, la espontaneidad infantil con la corrección académica; es poseer la clave del amor con el que Dios ilumina nuestra vida.

Dra. Gloria O. Justa Martínez.

Hijo

[…]
¬†Aquellos silencios sembraron los primeros c√≥digos de amistad e inmediatamente los di√°logos fueron sumergidos en la magia de los sue√Īos.

HIJO
(17 a√Īos, 1972)Hace tanto tiempo que sue√Īo con imaginarte,
Hijo… hijo que alguna vez, serás mi sangra.
Al calcular¬† tu tama√Īo entre mis manos, sabes‚Ķ
¬°se ha entibiado el aire y acerc√°ndote
con ellas a mi pecho, mi corazón palpitó,
como bes√°ndote. He so√Īado con tus ojos
que ya me miran desde lo infinito de tu alma
y aunque no sé el color, cuando me miran,
los míos ven todo con aureola blanca.
He so√Īado con tu pelo
que peinaré con peine de mi aliento.
Si eres ni√Īa, te pondr√© un mo√Īo hecho de besos
Y si ni√Īo, un rizo con forma de velero.
Ni√Īo m√≠o, he so√Īado con tus pasos, hasta mis brazos
se extendieron, dije: ¬°vamos!
Y cuando te aproximaste a mí, yo vi la vida,
¬°mi vida caminando!
He compuesto para cuando vengas un arrullo
que tendrá la melodía de mi sangre, porque te cantaré
diciendo solamente, descansa amor, descansa…
¡soy tu madre! ¡El sólo pensar que alguna vez
mi carne podré tocar y  ver, cómo,
una ronda de ni√Īos me toca sin tocarme!
¡El sólo llamarte,  hijo …tan amado, Dios mío,
sin serlo, ¬°ya soy madre!

Y sin permiso y sin que yo se lo pida, el genio gris me traslada, me filtra por otra escena y en otro tiempo, no muy lejano a aquel poema en el que, se descubre y se confirma, que algunos sue√Īos se cumplen y a veces nosotros, cumplimos con nuestros sue√Īos.
[….]


IMPREGNASTE MI SER
Impregnaste mi ser de olor a vida,
olías a pan y vino,
te abracé, nacías. Tu piel bendijo mis manos
Y un sello de tibieza eterna se estrelló en mi boca.
Te besé… conmovida, despacio.
Olías a pan y vino, a milagro.

Impregnaste mi ser

[…]
-Bueno, perdidos, qué más te dijo papá?
- Que lo llamaron de all√° y que har√°n todo lo posible por acelerar las cosas
-¡Lo posible…!¡Pero si sabían lo difícil que es esto para todos!
-No te pongas nervioso porque también le dijeron, que tenemos que colaborar todos, para que todo salga bien… así que ¡fuerza y adelante!
Buenos, ¬°empecemos de una vez!
-Por dónde?
-Estamos perdidos?
(No)
(Por aquí)
(Por aquí)Hoy no llevo en mi pico impregnado
el olor a milagro…
¬°Hoy llevo un pa√Īal de papel, versos por nacer,
alados, sin canto!
Hoy vuelo desde el ayer, hoy mi pico lleva a√Īos,
pa√Īal de papel y versos
que lo vieron nacer, que volaron…

[…]


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Presentación en Victoria, Entre Rios

Noviembre 2008

Presentacion

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Diario El Tiempo

17 de Abril 2016

Presentacion

Palabras

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Cristina Pizarro

La¬† pintura ‚ÄúUna bailarina en la barra y violinista‚ÄĚ de Edgar Degas, nos abre la puerta con la clave o llave que¬† permite el acceso a la vida inici√°tica de la espiritualidad. Son las zapatillas, en primer plano, y el sost√©n de la barra, unidos a la m√ļsica de los arrullos y voces, los que ir√°n conformando este universo id√≠lico de una narraci√≥n que busca la identidad.

Escribir una autobiografía implica actualizar los recuerdos, conjurar la memoria, recuperar los instantes de la infancia, volver a sentir los aromas junto a quienes amamos y también, exorcizar el dolor.

En La clave de Mar√≠a Paula Mones Ruiz, hay un lenguaje heterog√©neo y multiforme constituido por el verso y la prosa. Tambi√©n se inscribe lo dram√°tico a trav√©s de los di√°logos y las escenas que fueron dise√Īadas desde la m√°s rec√≥ndita interioridad.

Las dedicatorias y un preludio de vida y amor constante, nos anuncian la estructura bipartita¬† y un ep√≠logo,de esta nouvelle o nivola, seg√ļn el t√©rmino elegido por la autora y que ha tomado de Miguel de Unamuno para destacar¬† el ‚ÄėSer humano‚Äô,‚Äô la vida en curso‚Äô.

La adolescencia es una etapa de sue√Īos renovados donde se desea proyectar un¬† futuro y es desde all√≠ donde asistimos al punto de partida, que se convertir√° en la escritura de hoy.

El humo, como elemento ascensional que une el cielo y la tierra, y el aire como elemento asociado al viento y al aliento y h√°lito de vida, son los impulsores de esta evasi√≥n, en un entorno de magia y enso√Īaci√≥n.

Hay un viaje inici√°tico que supone la necesidad de un recorrido por distintos territorios para descubrirnos y estar en contacto con los otros a quienes amamos.
Se intuye la maternidad como un presagio augural de la importancia del vínculo amoroso. El hijo es la sangre que irrumpe en el movimiento y devenir de la vida.
Entre la prosa y el verso surge el arrullo y la promesa con la vida.
El ritual del cigarrillo como un ritual de iniciación al mundo adulto que nos hace titubear y nos provoca mareos. Se enciende y se incendia la vida en un sinfín que retorna a su origen.
Las escenas con los ni√Īos representan los¬† aspectos l√ļdicos inherentes¬† al mundo infantil por su espontaneidad. Se aluden a la princesa, al gigante, a la escalera de besitos, a los superh√©roes de los dibujos animados.

‚ÄúLluvia c√°lida e ininterrumpida, de frases anotadas en las p√°ginas del tiempo, en la memoria del coraz√≥n. Frases crocantes y bajitas‚Ķbajando el ayer, elevando el hoy, ¬°regando la vida!‚ÄĚ (34)
A través de los diálogos se va construyendo el criterio de realidad, ante los temas existenciales y las situaciones límites, que  sobrellevamos en nuestra condición humana.

Hay una vida que vuelve en las voces de los hijos que trasuntan otra óptica, por medio de un lenguaje coloquial adolescente, que devuelve la cara oculta, descubierta en lo dialógico.

Para la autora, como para Jorge Luis Borges ‚Äúla literatura no es otra cosa que un sue√Īo dirigido.‚ÄĚ(60)

Cristina Pizarro

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Presentación en SADE / CICLO AERA

Diciembre 2008

Presentacion

Palabras

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Silvia Lon-Oho-Ni

La vida, nuestra vida, siempre tiene una clave: la clave que nos dirige, que marca nuestra propia melodía y nuestro propio ritmo.
Este libro que estamos presentando, ¬Ņes novela, nouvelle, nivola, poevela? S√≠, yo digo ‚Äúpoevela‚ÄĚ. No lo ha dicho Unamuno, pero lo acu√Īo ahora con total desparpajo, para situar a esta creaci√≥n de Mar√≠a Paula Mones Ruiz, dentro de alguna categor√≠a literaria, puesto que ninguna de las dos ya definidas me conforma para determinar el caso.
¬ŅY por qu√© digo ‚Äúpoevela‚ÄĚ? Porque hauy en estas p√°ginas un registro narradode la propia vida de la autora, registro que no se ci√Īe a ning√ļn tipo de l√≠nea crolnol√≥gica que atienda a rigurosos calendarios sino, m√°s bien, estampas, pantallazos iluminadores, peque√Īos hitos que, como anillos de humo, resultan √ļnicos y aut√≥nomos. Sin embargo, ellos mismos obran como una especie de atm√≥sfera que envuelve esa vida, la que no vuelve y tambi√©n a esa otras que ganamos, la que vuelve, seg√ļn la misma autora nos advierte. Pero adem√°s ‚Äúpoevela‚ÄĚ porque se entrampan en el texto, de manera fluida, di√°logos, poemas y tramos narrativos, ellos mismos cargados de poes√≠a.
Sí, la vida se nos presenta aquí como un cigarrillo que se consume, como mil cigarrillos consumidos y el humo que sobrevuela y se desvanece pero que a veces, ¡oh fortuna!, nos incita a bailar en las puntas de los pies o en las puntas de una pluma sobre un papel cuadriculado o cuadernillos. Entonces esos anillos destinados a perderse, se vuelven perlas de ese collar que representa nuestra vida.
‚ÄúEl tiempo era un reloj de humo‚ÄĚ, nos dice Mar√≠a Paula en el comienzo, un reloj que nos indica lo ef√≠mero, lo destinado a escaparse, A no ser que descubramos la clave, como lo ha hecho la autora, y tengamos la suficiente virtud y vocaci√≥n como para atrapar el humo y transformarlo en esa otra materia, casi inasible, que es la literatura y la poes√≠a.
Por la ruta del humo y la memoria, de lo perdido y encontrado, del deseo y la realizaci√≥n, viaja esta autora dejando se√Īales precisas, necesarias, para que esta clave de amor se nos revele. Es un viaje ‚Äúagendado en la memoria del coraz√≥n‚ÄĚ como bien dice, un viaje en ascenso, un viaje en el que los miedos se presentan y se enfrentan, se superan, un viaje hacia la cumbre del deseo, un viaje que en este libro se nos presenta como un cuaderno de bit√°cora, cuaderno en el que las hojas no tienen numeraci√≥n porque el ayer y el hoy, en el registro del amor, no pueden tener fechas.
Eslabonar la vida a través de la escritura como si fuera posible coser esos anillos de humo para que no se pierdan en un olvido imperdonable, porque sería imperdonable que una casa, construida durante varias generaciones, sumando uno por uno esos ladrillos fraguados con la llama del amor, quedara en abandono, deshabitada, muda.
Una madre que cuenta de sus ni√Īos, una hija que cuenta de sus padres, una ni√Īa que cuenta de su ni√Īa siendo madre, madre, hija y hermana, pero por sobre todas las cosas, un p√°jaro que atrapa con su pluma, aquello de la vida que nos vuelve y que nos da sentido, aunque el humo de cada cigarrillo se mude, indiferente, deshaci√©ndose en nada.
Y es claro: la muerte tiene que ser exorcizada, deliberadamente vencida con esa arma con la que cuentan algunos elegidos: la palabra. Y es que, sin duda, a ese mismo puerto habremos de llegar, los padres y los hijos, y las palomas y los perros, pero nunca es lo mismo cuando se surcan las aguas con una clave clara, gestadora de vida y de sentido; cuando el viaje se  guía por una rosa de los vientos, y la otra rosa, la del padre, la que conlleva, como centro místico, el corazón, jardín de Eros, paraíso de Dante y emblema de Venus, en sus nupcias con la Luna y con Marte, el amor y la lucha.
Pues s√≠, no hay vida ni amor, ni deseo ni puerto con sentido, como no exista lucha, voluntad de la vida, voluntad de atrapar en las palabras esos signos sencillos, las f√°bulas peque√Īas de los ni√Īos, los fantasmas que asustan, sin que importen edades, la mesa, los abrazos, las p√©rdidas de ruta, la necesaria angustia ante mapas borrosos, la lucha por salvar, de entre tantas volutas que juegan en el aire y que escapan, esa clave de vida. Esto es el libro

Silvia Lon-Oho-Ni

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Presentación en 5ª Feria del libro Mar del Plata

Noviembre 2009

Presentacion

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Palabras

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Marta de Paris

Bertold Brescht insist√≠a en que los nuevos tiempos exigir√≠an nuevos modelos discursivos, marcados por la b√ļsqueda de nuevas formas de expresi√≥n. En efecto, hacia fines del siglo XX se advierte una nueva forma de re- creaci√≥n de la voz po√©tica y narrativa, d√°ndose muestras de capacidad de innovar, sin limitar la an√©cdota, el coloquialismo, la ret√≥rica, es decir la literatura formal tem√°tica y estil√≠stica.
¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Dentro de la corriente de lo que podr√≠a denominarse posmodernista, la escritura de Mar√≠a Paul Mones Ruiz emerge l√ļcida e intensa, logrando combinar una est√©tica que profundiza la multiplicidad del ser humano en varios espacios temporales. Autora de los poemarios Piedra, papel o poema (2005) y Calle Blanca (2006) La clave es su primera nouvelle, comenzada ‚Äúcon l√°piz en papel cuadriculado‚ÄĚ elementos que tienen una significaci√≥n simb√≥lica. El l√°piz le habr√≠a dado la fortaleza de la madera. El papel, la calidez de la comunicaci√≥n verbal, comprometida con el arte y los valores √©ticos de la fina educaci√≥n que recibiera en el hogar. ‚ÄúPap√° nos regalaba rosas a las dos‚ÄĚ. ‚ÄúMam√° me regal√≥ unas inolvidables clases de danza con sus zapatillas incluidas, para que la m√ļsica se parara de puntas ante m√≠‚ÄĚ. Tal como la bailarina de la portada del libro, esa imagen tan real, y esa sensaci√≥n de m√ļsica en el cuerpo y en el alma sumergida en la magia de los sue√Īos.
                        La profunda crisis global refleja la crisis posmoderna de las artes en general ante la masificación de la existencia humana. María Paula Mones Ruiz cree en la legitimidad de las emociones, las individualidades armónicas, y en el ramo de palabras para no morir. Bajo tales premisas, la autora nos ofrece claves de moldes vitales e innovadores en un espacio y tiempos interiores, de suma importancia para la interpretación de su devenir vivencial.
¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† A partir de su conciencia de identidad, ‚Äúescribir‚ÄĚ‚Äď lo afirma ella en un p√°rrafo- es la raz√≥n por la que su aparici√≥n ‚Äúes un regalo que toma la forma de poema y desenvuelve el alma‚ÄĚ.
                        La génesis y el contenido temático obedecen a la necesidad de re-elaborar sus experiencias vividas. Apoyada en los recuerdos, amalgama el pasado y el presente delineando su yo íntimo, su entorno privado, su compromiso sincero y solidario. En tono poético, la imaginación sugiere que La clave es una metáfora del amor, lo cual constituye el valor esencial que permite acercarnos a la obra.
¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬ŅAutobiograf√≠a, novela, poes√≠a, prosa, ‚Äúnivola‚ÄĚ(calificativo acu√Īado por Unamuno)? Tal vez, nouvelle, al decir de la autora. Lo evidente es que esta simbiosis de g√©neros, aparentemente inconexos, ha engendrado un h√≠brido maravilloso, que a mi juicio podr√≠a encuadrarse en un testimonio de vida. El juego ling√ľ√≠stico y emotivo de La clave se construye, al igual que un caleidoscopio, mediante g√©neros combinados con t√©cnicas y estilos propios del discurso posmoderno. Sin posibilidades de l√≠mites precisos ni de diferencias radicales, la escritora utiliza el relato autobiogr√°fico en espacios discursivos donde se conectan hechos ver√≠dicos, plenamente vividos, en t√©rminos de historias familiares paralelas, en las que se conjugan el ayer y el hoy relacionados con la autora, quien desempe√Īa un rol fundamental en el relato.
¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† La car√°tula del libro ilustra como paratexto, pues proporciona un c√≥digo pragm√°tico de lectura para gozar la s√≠ntesis de la sensualidad y la pureza, lo objetivo y subjetivo, lo sombr√≠o y luminoso. La voz tierna y dulce de Mar√≠a Paula, como la de la Cornelia de Shakespeare semantiza el valor de la vida, arteria vital que viene del pasado, nutre el presente y se proyecta al tiempo de conformar la personalidad de sus hijos merced a libertades, sue√Īos, realidades, y manos sin l√≠mites para dar.
¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Desde la dedicatoria el testimonio exhibe una met√°fora de los valores morales tradicionales que dan sentido a la existencia. Cuando se nos prive de esa clave edificada sobre el amor, tambi√©n habr√° ca√≠do la √ļltima l√°grima del hombre.
¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† La yuxtaposici√≥n de detalles nos hunde en la m√°s pura concepci√≥n vallejiana, la cual incidir√° en lo in√ļtil que ser√≠a la vida si no existiera un amor compartido, donde los seres humanos pudieran vivir felices, dentro de un sistema de valores que tienen mucho que ver con los sue√Īos. Al respecto, la autora medita: ‚ÄúAlgunos sue√Īos se cumplen y a veces nosotros cumplimos con nuestros sue√Īos‚ÄĚ.
¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† La espontaneidad de la ni√Īa mimada, de la adolescente intuitiva, el rol de esposa y madre exigen una re-elaboraci√≥n compleja y m√ļltiple. La poeta-narradora describe los v√≠nculos estrechos con sus padres, sumergidos en la magia de los recuerdos, lo cual intensifica la experiencia y el contacto entre generaciones. En un poema intenso, expresa ‚Äútomada de sus manos oto√Īales‚ÄĚ celebrando la vida que le dieron, elev√°ndolos al calor del ‚ÄúVerbo azul, Dios, Padre, Vida‚ÄĚ. (S√≠labas sagradas, 41).
¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† En su peculiar discurso, combina las ocurrencias anotadas en su ‚Äúcuaderno‚ÄĚ con la inocencia de la infancia, al tiempo que advierte el mundo de los adultos, en pausa reflexiva y confesi√≥n sincera.
¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Desde la perspectiva que le toc√≥ vivir, espiritualmente Mar√≠a Paula es una mujer emancipada y la poes√≠a su ‚Äúmanera de vivir‚ÄĚ. Su yo es poes√≠a, lenguaje, papel, yo su cuerpo, el otro. Transmisi√≥n, re-creaci√≥n, ‚Äďdos puntos v√©rtices en la progresi√≥n de la intensidad narrativa. Primeramente libr√≥ batallas en un sinuoso camino de exploraci√≥n interior y b√ļsqueda de identidad. Cuando tuvo sus hijos supo que no pod√≠a confinarse dentro de s√≠ misma. Sale de su interioridad y se comunica con los otros. Dej√≥ de ser hija cuando la maternidad la convirti√≥ en otro ser que ama la vida como al beb√© que late en su vientre. En ritmo din√°mico y vital de cuerpo aparece en ella un feminismo ang√©lico. El universo po√©tico de Mar√≠a Paula recupera la pureza en su original sentido, como quer√≠a Octavio Paz. El lenguaje se impregna de ritmo e im√°genes capaces de expresar, con incomparable pudor, los sentimientos m√°s √≠ntimos desde el hueso del alma. En el conmovedor poema titulado ‚ÄúHijo‚ÄĚ, dice:‚ÄĚY cuando te aproximaste a m√≠, yo vi la vida ¬°mi vida caminando!/ He compuesto para cuando vengas un arrullo / que tendr√° la melod√≠a de mi sangre / porque te cantar√© diciendo solamente‚ÄĚ descansa, amor, descansa:...... soy tu madre‚ÄĚ. (‚ÄúHijo‚ÄĚ, 23)
¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Con el descubrimiento del dolor plasma la ruta que ha tenido que soportar, y es incre√≠ble el tes√≥n con que logr√≥ sobreponerse a las adversidades. En perspectiva dual y en visi√≥n anal√≠tica revela su pensamiento cr√≠tico proclamando su verdad: ‚ÄúA veces en vida perdemos vida que no vuelve, y a veces ganamos vida que vuelve‚ÄĚ.
¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† La percepci√≥n ecol√≥gica parte de un cosmos est√©tico de transparente reflexi√≥n filos√≥fica. Mediante el uso de los verbos ‚Äúperder‚ÄĚ y ‚Äúvolver‚ÄĚ la hablante nos entrega un sobrio mensaje sobre que esa movilidad que se expande con ecos de natural sabidur√≠a. El texto mismo de La clave exhibe una notable pulsi√≥n meditativa. Cobra vida, tambi√©n en el encuentro que mantiene con el obstetra cuando √©ste le advierte: ‚ÄúSabe, se√Īora, usted no tiene un √ļtero. tiene una cig√ľe√Īa as√≠ de grande‚ÄĚ. Ella, como si se reconciliara con la palabra, en un acto de comunicaci√≥n ideal y po√©tico le responde regal√°ndole un poema dedicado a esa ave simb√≥lica ‚Äúde incansable vuelo‚ÄĚ a la cual le ofrece: ‚ÄúEl nido est√° preparado, el nido siempre est√° c√°lido / porque tal vez en tu pico / atadito est√© mi canto./ T√ļ me miras desde el cielo, yo te digo adi√≥s y canto: !Cig√ľe√Īa y canto, arrorr√≥, arrorr√≥ ni√Īo tan alto! (27).
¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Este conmovedor canto l√≠rico sell√≥ el compromiso con la ‚Äúvida que vuelve‚ÄĚ a trav√©s de tres v√°stagos‚ÄĚ ‚Äúque ol√≠an a pan y vino, a milagro‚ÄĚ. La idea de armon√≠a cristaliza en una imagen de plenitud que fusiona esp√≠ritu y materia.
¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Las dotes creadoras de la testimoniante aparece entre dulces luci√©rnagas y duendes de la noche. La adecuaci√≥n de la voz narrativa fluye al ritmo de los latidos de su coraz√≥n, en un solo movimiento de ternuras. Juega con sus hijos peque√Īos, entre crujidos de galletitas, leche ‚ÄúCindor‚ÄĚ, chocolates, figuritas. El di√°logo se provee de coloridades emotivas, de frescura, de espontaneidad, como ocurre cuando las preguntas blancas estallan de la burbuja inocente: -‚ÄúMa... ¬Ņpor qu√© caminas as√≠, as√≠, como las abuelitas?‚ÄĚ. A esta sorpresa la poeta madre responde: ‚ÄúPorque no tom√© mucha sopa.‚ÄĚ (35)
Ella necesit√≥ inventar una estrategia l√ļdica a partir de una mentira hermosa, y oportuna para seguir caminando la vida con ellos.
                        A la luz de las ideas expuestas, las claves que encontramos en la composición novelística, la confesión autobiográfica en primera persona, la textura del lenguaje lírico, determinan la autoexpresión de una mujer sensible, llena de imaginación, en control de su voz trasmutada y convertida en poemas.
¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Sintetizando, podr√≠a decirse que La clave implica la poetizaci√≥n equilibrada y pura de verdades esenciales. En su b√ļsqueda constante, la autora invent√≥ sus propios reinos interiores, √ļnica y segura Patria de la libertad creadora. De este modo nos ha legado sus claves humanas para descubrir gradualmente las dicotom√≠as del mundo, donde la fealdad y la belleza coexisten, y nosotros con ellas.
                        Para completar este espacio reflexivo, será necesario agregar que la prosa poemática de María Paula Mones Ruiz, obra a la que calificamos como testimonio, deja huellas profundas en la conciencia de los lectores, por las meditaciones estéticas, la prevalencia de los valores morales, la sucesión de diálogos y poemas, elementos vitales que codifican Las claves. No se trata sólo de un relato confidencial o de experiencias re-vividas y trasladadas al papel sino de algo más, en la medida que interesa al ser humano por su universalidad. La poeta maneja estos conceptos en apretada unidad ideológica que le dan a su obra densidad metafísica al modo de Antonio Machado, César Vallejos, Miguel de Unamuno, entre otros grandes creadores de nuestro tiempo.
                        Esperamos que La clave y las subsiguientes obras de María Paula Mones Ruiz adquirirán la resonancia que merecen, por aportar una valiosa contribución a la literatura argentina e hispanoamericana.

Marta de Paris

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Comentarios

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Diana Poblet

Paula llega con esa caricia oculta, con esos dolores mínimos, llega.
Paula transita en la hojas escritas por ella misma y se desviste y vuelve a vestirse, grandiosa su palabra y su valoración sobre lo que realmente importa. Sobre lo que hay que dejar de lado y seguir con lo obtenido. Paula lo ha dicho como ella sabe o intenta, porque ocurre que la vida siempre nos lleva delantera y sólo queda el beneficio de verla a la distancia.
Es un bello libro Paula, est√° contenido en vos misma, en lo aquilatado y a la luz que se enciende cuando otra se apaga.
Usted, ilumine nom√°s, mija.
te quiere,
d.

Ana de Benedectis

Cuánta Dulzura y qué amor a la vida! Me encantó. Besos, Ana

Enrique Bossero

Hola Paula, somos nosotros, los que estuvimos en el Tortoni y los que no estando han tenido la oportunidad de leer tu libro, quienes agradecemos este regalo para el espíritu y los sentidos que es "La Clave".
Un libro escrito en estado de gracia, con poemas entra√Īables como "El Hijo". Con di√°logos emotivos donde se a√ļna lo trascendente con lo cotidiano, los recuerdos, la noche, y la permanente aparici√≥n de una extra√Īa, o no tan extra√Īa compa√Ī√≠a: el cigarrillo.
Yo tambi√©n, cuando mis hijas cumpl√≠an a√Īos, junto con el regalito consabido estaba presente alg√ļn ramito de flores, as√≠ que no sabes c√≥mo comprendo te referencia a ese hecho.
Un libro, el tuyo, para leer y releer en cualquier momento, pero especialmente en esos de crisis o de agobio, para limpiar el alma de impurezas.
Gracias, un cari√Īo, Enrique.

Albino Gómez

ESTIMADA MAR√ćA PAULA: Soy un embajador de carrera retirado y todav√≠a un escritor y periodista activo. Entre mis actividades hago un programa radial desde hace cuatro a√Īos: El taller de las palabras por Radio Nacional AM 870, los domingos de 12.05 a 13.00. Las editoriales me env√≠an entre quince y veinte libros por mes, de los cuales comento algunos, no todos claro est√°, porque no tengo tiempo para leerlos todos o porque no me interesan. Adem√°s compro por mi cuenta lo que realmente me interesan Vinciguerra me env√≠a muchos libros y esta ma√Īana, recib√≠ LA CLAVE, una experiencia narrativa realmente interesante, indiscutiblemente interesante por su demostraci√≥n de libertad. La cita de don Miguel, bien elegida, muy v√°lida. Lo le√≠ a los 18 a√Īos y me dio vuelta la vida. He publicado s√≥lo dos libros de poemas y tengo preparado un tercero que no puedo dejar de corregir. No hay g√©nero (si los hay) m√°s maravilloso y respetable que la poes√≠a. Me produce timidez cuando no temor. Este a√Īo publiqu√© una novela (la quinta) y ahora saldr√° una colecci√≥n de ensayos. Ya pas√© la veintena y no creo que despu√©s de unos dos o tres m√°s que tengo dentro de m√≠, siga con los libros. Son muy trabajosos y excluyentes. Seguir√© haciendo mis notas para diarios y revistas y tal vez algunos poemas, si se me escapan del alma. Le deseo todo lo mejor y que La Clave circule profusamente. AG

Maria Juidth Molinari

De nuevo cada p√°gina combina tus exquisitos sentimientos ;especialmente la ternura. De nuevo, gira en el tiempo, el nombre sustantivo del hijo:" alguna vez ser√°s en mi sangre"... "Dios m√≠o, sin serlo .ya soy madre.- agregas- Con todas las permutaciones imaginables conversas po√©ticamente, proponiendo "un pa√Īal de papel" para estos versos que "nacen alados" "con cascabeles de besos"...mientras "la luna prueba su camis√≥n todas la noches"
Los temas van acompa√Īando el c√≠rculo de tus sue√Īos, mientras creces ,verde y l√ļcida, gobernada por tus ojos y tu alma. Felicitaciones por "La clave" que nos ayuda a ser feliz.

Teresa Palazzo Conti

Hola amiga
QUIERO AGRADECERTE ESTE HERMOSO REGALO QUE ME HAS ENTREGADO; LO HE LE√ćDO CON DELEITE Y ME HA TRASPORTADO TAMBI√ČN A MIS LUGARES Y A MIS AFECTOS.
TE MANDO UN BESO Y MIS MEJORES DESEOS PARA ESTE A√ĎO NUEVO.

Roberto Glorioso

QUERID√ĆSIMA PAULA:AYER LLEGARON A MIS MANOS ESTAS CLAVES QUE DESDE EL PRIMER MOMENTO ME SEDUJERON POR SU TRANSPARENCIA TESTIMONIAL.NO PUDE ABANDONAR LA LECTURA HASTA EL FINAL Y ALL√Ć CELEBR√ą CON TU LUMINOSO EQUIPAJE LA VIDA Y SU COSTUMBRE .MUCHAS GRACIAS POR ESTE LIBRO QUE ME DEPAR√í JIRONES DE NOSTALGIA PERO TAMBI√ąN LA TABLA DE SALVACI√íN PARA ROZAR LA SAGRADA COMARCA DE LA CREACI√íN.TE ABRAZO Y TE FELICITO.MUY BUENA NAVIDAD MUY LUMINOSO 2009

Emil García Cabot

¡Hola Paula! Acabo de leer La clave y me ha gustado. Cómo puede no gustar un libro tan lleno de ternura y en el que, como decís vos misma en el Epílogo, el género es el Ser humano.
En efecto, he hallado que la ternura lleva la voz cantante a lo largo de todo el relato. Ternura de mujer y ternura de madre expresada con frescura y espontaneidad que surgen como una melodía en las cuerdas de un arpa o de un violín y se hace agua discurrente con frecuentes chispazos de gotas saltarinas.
Por otra parte, la forma adoptada para plasmar tus ideas resulta asimismo acertada: hay soltura y sencillez y el lenguaje coloquial aflora también en las partes narradas, contribuyendo a la armonía del conjunto.
Seguramente este nuevo libro tuyo va a hacer un buen camino.
Te deseo lo mejor para 2009, del que ya estamos a un paso, con salud y paz junto a los tuyos y para cada uno de ellos.
Un fuerte abrazo de este -como dec√≠s en tu dedicatoria- "amigo de tu vida" que acepta tama√Īo desaf√≠o con alegr√≠a y agradecimiento.

CECILIA GLANSMANN

Querida Mar√≠a Paula: Tengo tu libro "La clave" que me obsequiaste en mi mesa de luz. Lo he le√≠do y rele√≠do. Adem√°s de tu muy buena y alta poes√≠a..., tu sensibilidad, tu riqueza interior, tu fortaleza frente a la vida con tanta luz y esperanza, tanto ejemplo... transitan por tus poemas... Me emocionaste mucho. No puedo separar aqu√≠ a la poeta de lo que escribe. ¬ŅMe equivovo? Gracias por el mensaje maravilloso de "la clave" para caminar la vida, que nos das con tu obra po√©tica, con tu modo de encarar todo, con tu dulzura y belleza interior y exterior. Te abrazo con todo mi coraz√≥n. Cecilia

Virginia Segret Mouro

Querida María Paula:
Rele√≠ tu libro, esta vez con otra mirada ya que dispongo de tiempo para eso (entr√© en mis vacaciones, menos mal). Entonces, te escribo este peque√Īo comentario, muy gustosamente.
No quiero dejar pasar más tiempo para escribirte; por eso lo agrego aquí.
La clave¬Ö No creo que importe si es nivola u otra cosa, lo cierto es que es un libro pre√Īado de ternura, una suerte de diario √≠ntimo abierto a los lectores, fragmentario en su estructura, un anecdotario m√≠nimo, explicado a veces, que construye el relato, conciso en la medida en que en cada an√©cdota, en cada episodio narrado "en clave" de poema subyace lo no dicho, es decir las otras muchas an√©cdotas no contadas. En mi modesto entender, esta caracter√≠stica hace que el libro sea m√°s grande, m√°s voluminoso de lo que aparentemente es.
Ambas compartimos entra√Īablemente este extra√Īo asunto de la meternidad y sus misterios. Imaginate que, al leer tu libro, me vinieron a la mente escenas m√≠nimas y no tanto vividas por m√≠. Esta posibilidad de expansi√≥n que tiene La clave lo hace, tambi√©n m√°s voluminoso: dispara hacia la vida y, como √©sa fue tu intenci√≥n, misi√≥n cumplida, Paula.
La vida y también la muerte están en estas páginas. La muerte apenas rozada, mentada, sin regodeos ni presunciones. Es que la muerte ciertamente está siempre y, por eso, la vida es la cosa maravillosa que nombran tus páginas. Todo es como esa "paloma": todo está hasta que misteriosamente desparece. Las gracias de un chico suelen frecuentemente tener un profundidad metafísica que los adultos muchas veces no logramos expresar tan cabalmente.
La vida: En tu libro, la cotidianeidad poetizada, lo peque√Īo que, salvo en tu atenta mirada, no se ve, no se descubre. La vida como una sinestesia permanente: "El ruido me hace sentir como que canto una canci√≥n a mi familia". "Frases crocantes y bajitas¬Ö" Los hechos cotidianos son una canci√≥n. Pero, en tu libro, m√°s que eso.
Desde la tapa misma con su bailarina, las zapatillas de baile en tu infancia (tan pero tan simb√≥licas), la m√ļsica de las galletitas en la boca de un ni√Īo, palabras convertidas en galletitas, la "clave", es el baile, tu baile tan personal, el movimiento interior, la m√ļsica de la voces amadas, la m√ļsica del los sue√Īos, en fin, lo que late en este libro. Una belleza.
El hilo conductor del cigarrillo me resulta un acierto. Para mí, el cigarrillo es la interioridad, lo que no se comparte porque es imposible hacerlo, la unidad, y también el rito de iniciación que claramente mostrás. En realidad, para mí, fumadora empedernida, el cigarrillo es mucho más que esto, pero ahora no viene al caso porque todas estas consideraciones no están en tu libro.
Me encant√≥ el adjetivo "oto√Īadas". Me encant√≥ que el libro incluyera un pan-poema para los padres.
Las voces de los hijos peque√Īos son un trasvasamiento de la vida real; las de los hijos ya adultos, una recreaci√≥n, un deseo. Hay una l√≠nea que separa ambos mundos de estos mismos personajes. La parte II del libro es un hito y un hiato. El estilo directo de la segunda parte del libro, lejos de ser una dramatizaci√≥n de hechos reales me llega m√°s como una necesidad de la autora, un querer o√≠r esas voces diciendo lo que dicen.
Gracias, María Paula, por el tan bello momento en soledad que me prodigaste con la lectura de este libro. Mi fuerte abrazo, Virgi

Laura Beatriz Chieza

Mi querida Ma.Paula: hoy, mientras no deb√≠a estar en la computadora ni mirando televisi√≥n por la tormenta el√©ctrica, te tuve en mis manos, en mis ojos, en mi mente y recorr√≠, junto a vos, ese cuadernito de anotaciones con an√©cdotas. Recorr√≠ esos relatos de vida que conforman LA CLAVE, una clave de sol con sostenidos y bemoles. Un libro que tiene, en su pentagrama, los apuros de las corcheas y semicorcheas, los alargados momentos de una redonda y las interrupciones de los silencios . Es LA CLAVE de tu propia vida, de tus momentos de alegr√≠a, angustias, sue√Īos y de muchos, muchos besos y abrazos mezclados con galletitas y jugos.
Me transportaste, me hiciste una hoja m√°s de ese libro peque√Īo como t√ļ, grande como t√ļ en su contenido. Sab√©s que te quiero mucho y, ahora que me permitiste entrar un poquito en tu" cuadernito", MUCHO M√ĀS

Te abraza con emoción , Laura

Marta Castagnino

Hoy tuve un d√≠a de fiesta, "la clave" me regal√≥ un viaje inolvidable, desde la primera p√°gina hasta el fin...sin duda es un canto que no tiene fin, es la vida, la ternura, los sue√Īos, el dolor, volar muy alto sin alas ...con alas del alma, te quiero tanto Paula,
te admiro, te respeto y me siento cobijada por nuestro encuentro, gracias, tu mirada
que llega a lo profundo, tu caricia cuando lees algo que desee entregarte, es una caricia
de cachorra que sabe tanto, todo el d√≠a me acompa√Ī√≥ "la clave" y fue un vuelo a un lugar
"que s√≥lo yo conozco d√≥nde habita la emoci√≥n constante", este peque√Īo verso fue uno
de mis primeros poemas, de ayer a hoy de hoy hacia ese ayer cuando las raíces crecen
y son rebeldes y cantan como los p√°jaros o como el rumor de las hojas de √°rboles antiguos que resisten tormentas y aman el sol y la noche, gracias, mil veces gracias,
sos un Ser humano muy especial, muy bello, marta.

Fotografías varias

Feria del Libro Buenos Aires 2009

Calle Blanca y La Clave