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Calle Blanca

Detalle del libro

Calle Blanca

Calle Blanca

Autora: María Paula Mones Ruiz
Edición Artesanal, Taller de Libros "A mano armada", El Bolsón
2¬į Edici√≥n
78 p√°ginas
ISBN 978-987-23149-0-3

Valor: $15.00 Comprar

Se refirieron a la obra, Ana María Guillot, Kelly Gavinoser y
Rosa María Sobrón.
La lectura de poemas estuvo a cargo de Susana Fern√°ndez
Sachaos.
Coordinación musical: Roberto Segret (cellista).
Bar Bartolomeo - 23 de Noviembre de 2006


Presentación

Información sobre la presentación del libro.

Presentacion

Presentacion

Presentacion

Palabras

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PRESAGIO, PALABRAS ANTERIORES

Atravesando el frío filo.
Atravesando la necia enfermedad.
En la espera muerta de un instante vacío,
afuera, la belleza parece imposible.
El humo del fuego que me protege sube entre la nieve,
atardeciendo la sombra de los días.
Ni tanto río ni tanto espanto.
Así es la vida, sólo un canto.
Hoy l√°grimas que vuelcan a risa
tantos rostros…
Tanto ríes y tanto espantas.
Entre luminosos rincones,
Calle blanca

Rubén Baccá,
Invierno 2006

Ana María Guillot

En este libro hay un vuelo, o un deseo de vuelo: luci√©rnagas, mariposas, plumas, p√°jaros. Elementos vol√°tiles y a√©reos que se polarizan con un √°mbito terrestre en donde, muchas veces, asoma el dolor. Y su ra√≠z se inserta alrededor de la tradici√≥n plat√≥nica, al insistir en la cosmovisi√≥n de un universo ideal; es decir, un universo que proviene de la Idea y que la manifiesta en los reflejos devenidos de la misma. Intuitiva percepci√≥n de que la verdadera realidad no es esta cotidianeidad imperiosa e inmanente, sino que esto es apenas (y nada menos) que la emanaci√≥n de cierta sagrada permanencia. Aquello que podemos llamar dios, o verdades superiores, o nirvana si acercamos la concepci√≥n a Oriente. Y, a√ļn m√°s, se podr√≠a entrever una cierta interpretaci√≥n dualista (neoplat√≥nica), en la medida en que el dolor se instala en el cuerpo y lo perturba, como si √©ste se configurara en la c√°rcel del alma. Dice la autora:"cuerpo indefenso, fr√°gil y cargado" ; o "pesada fragilidad".La calle blanca que titula el ejemplar, bellamente armado por su hijo como un regalo que suma afectividad, hace pensar tambi√©n en un corredor, o en un sendero de tr√°nsito. Tal vez entre la tierra y el vuelo, o entre un estado del ser y el pr√≥ximo. De oruga a mariposa. Y
a√ļn m√°s: oruga y mariposa, intermitente "instante de seda", sin soluci√≥n de continuidad, ya que es tan posible espejar lo supremo como, al momento siguiente, cabalgar la sombra sin atenuantes. De la misma manera en que podemos nacer y morir alternativamente, una o varias vidas, buscando entre los escombros el propio recuerdo. Hay un deseo de vuelo, entonces; un anhelo de ser parte del Banquete, √°gape magn√≠fico que se presiente, pero del que la autora se siente excluida a veces: "Banquete ideal./ Inteligencia en la piel./ Plat√≥nica crueldad." Y, vuelta a Plat√≥n cuando, adem√°s, resignada concluye: "...soy apenas eco, eco del brillo callado de la Idea".

En este libro hay, pues, una b√ļsqueda. Todo √©l es un espacio en transici√≥n, en el que los colores imprimen una interesante paleta. Dijo "calle blanca" pero, tambi√©n, garganta blanca, s√°bana blanca, madre blanca, ox√≠geno blanco, ojos blancos; en la prevalescencia de un color neto y puntual. Dice: "en la piel del azul y en el pasaje/ de la mente a la luz/ de la luz a la caricia" (cita sobre la que voy a insistir m√°s adelante). Dice:
"Y se convierte el azul en una flor gigante…" Dice: "Ojos que tocan verdes estrellas".

Este libro parece una pintura en la que priman las im√°genes visuales, siempre susceptibles de ser le√≠das, adem√°s, desde su acerbo simb√≥lico. Blanco como la mortaja, o como la pureza. O como ambos. En ese fluir de estado en estado, Mar√≠a Paula titula Tengo los colores b√°sicos a su primer poema. Y abre la tela. Virginal y pl√°stica en su paisaje."Nido de agua, l√°ctea luz", "la luz reveladora de mi nacimiento", "el latido lenguaje de La luz" Luz por antonomasia. Reafirmaci√≥n de la mirada plat√≥nica. Concepci√≥n expresada por Calder√≥n en su vida, que es sue√Īo. ¬ŅSue√Īo como promesa, como deseo a cumplir y esperanza?, ¬Ņo sue√Īo como adormecimiento, como conciencia latente que no llega a comulgar con el banquete, que no asciende hasta donde podr√≠a? Ambas respuestas son posibles, y asoman en sus versos con diferentes matices: "Vivir su sue√Īo, antes y despu√©s/ de la muerte", o "yo‚Ķ sue√Īo que no peso" . La poeta se duele de su condici√≥n humana pero sabe, tambi√©n, que justamente en esa herida cardinal (como ella misma la nombra) est√° el punto de encuentro con lo m√°s sublime de su ser y con la Mente divina, que ya ha llamado Luz antes. Y fluye desde esa doliente humanidad hacia el √©xtasis contemplativo que conlleva, a su vez, hasta la creaci√≥n.
"Luz…condición y atributo del espejo" Por eso es que, también a veces, siente la vida como una representación, al estilo shakespeariano de Hamlet o Enrique IV. Y se siente, a la vez, autora omnisciente, demiurgo que puede decidir sobre las leyes de la causa o del azar: "Siento que sólo me recuerdo, me ilumino y/ coloreo,/ si mato a mi libreto/ y a mi personaje". María Paula es, a veces, optimista y esperanzada; otras veces, habla desde el escepticismo, cuando es la fuente la que se ha secado o ella ya no espera nada de esa fuente. Oscilaba entre los estados del ser; oscila ahora entre los estados de ánimo, y queda adscripta a la simulación de fantasear que vive resucitando su tiempo, devorando sus muertes.
"Intermitencia resultante de enhebrar como un/ pez/ el ox√≠geno genuino de un suspiro, mar adentro/ de mi mente". Odisea, a decir de su poema Horizontes y Huellas. Un viaje, un corredor. Una latencia en la que no excluye lo social: "...creo escuchar, del hambre, los sonidos ...desfallezco en esa extra√Īa calle tambi√©n en el poema Caras de piedra y migajas: "Estamos ciegos bajo el mismo cielo del/ mendigo./ El mendigo nos encandila". Mujer sensible y reflexiva, alumbra la palabra con la intuici√≥n y nada aguas de aparente incertidumbre mientras describe la secuencia vital. Aunque se le adivina, en paralelo, la callada certeza de que, m√°s atr√°s del velo (¬Ņblanco?) hay una Realidad escrita en letras may√ļsculas y portadora del don: "de la mente a la luz y de la luz a la caricia" escribi√≥; como podr√≠amos tambi√©n decir: del discurrir al saber y del saber al amor, claramente situados ya en una metaf√≠sica trascendente.

Kelly Gavinoser

Creo que cuando se presenta un libro hay que hablar de la autora y del libro. Pero en este primer momento voy a ser transgresora, voy a hacer lo que no debo, que es hablar de m√≠, si no puedo hablar de la autora y del libro. La lectura de este libro me conect√≥ profundamente con Paula. Es un puente entre Paula, su primer libro, ¬°Piedra, papel o poema! y √©ste. Y siento que los puentes son muy importantes. Estamos viviendo sin puentes o estamos viviendo con puentes rotos o puentes que no existen. Y qu√© importante es que existan. Cuando un poeta escribe y, en este caso Paula, y publica un libro y un libro como √©ste, en donde ya hay un puente anterior que es su hijo, su poema, ese trazo interior tan fuerte y tan profundo fue tambi√©n uno de los puentes que tuvo que ver con mi lectura. A cada paso sent√≠a que iban creciendo puentes y puentes que int√©ticamente puedo decir que, tienen que ver con la poes√≠a universal y con la universalidad de la poes√≠a, con el ser poeta, con eso que reci√©n escuch√©, que se llama b√ļsqueda. Y la b√ļsqueda no s√≥lo es la b√ļsqueda del s√≠ mismo, sino la b√ļsqueda del ser con nosotros y del ser en nosotros. Incluso esa b√ļsqueda que a veces tiene pausas geogr√°ficas, pausas f√≠sicas, pausas en el tiempo. Pero el puente est√°. Y no puedo decir que en este libro no haya habido un solo poema en donde el puente no existi√≥. ¬ŅPor qu√©? Porque sent√≠ la presencia de ese universo propio y ese universo en el universo y a la inversa, el universo en la poeta Paula. Esa
consubstanciaci√≥n de la b√ļsqueda y del ser interno que va y viene, ese yo po√©tico que se da por ejemplo desde estos versos: "Duele en mi piel el ser de mi poes√≠a y yo le duelo a ella". Esa ida y vuelta que es esa consubstanciaci√≥n "escribo y me escribe"‚Ķ Y luego, ya se ha hablado de los colores, la importancia de los colores y‚Ķ tambi√©n la consubstanciaci√≥n: "Tengo los colores b√°sicos a mano‚Ķmirarlos detenidamente y que me miren" "Un beso va volando, un vuelo va besando/ ¬°Beso, p√°jaro, p√°jaro besado, no te detengas!/
¬°Encu√©ntrame y posa/ tu beso en mi vuelo, tu vuelo en mi beso! Eso que podr√≠amos llamar profundo sentimiento y sensaci√≥n de Dios en las cosas, de Dios en las cosas con may√ļsculas, Dios en la vida, Dios en
la manifestaci√≥n y a la inversa, la manifestaci√≥n de lo divino dentro del s√≠ mismo, significa ese puente hacia lo alto y ese puente hacia lo alto significa la esencia de lo po√©tico, de la poiesis en la creaci√≥n. Y la presencia de los colores, le da el t√≠tulo. No s√≥lo al blanco recurre. Hay otro color que recurre al que llamamos fr√≠o y odav√≠a me pregunto qu√© tiene de fr√≠o. Es el azul‚Ķ e invita hacia arriba‚Ķinvita hacia arriba. El azul est√° presente a lo largo de todo el poemario, "Tal vez el azul" "el azul, el comienzo"," la piel del azul", "fantasma frio, azul" ,"sangre y azul" , "lograr que ame el azul, la muerte azul, azul sangrando luz". Aparece la luz en relaci√≥n al azul, verbos azules, "Y se convierte el azul en una flor gigante, azul nublado, manos azuladas, y mi rostro se vuelve azul nublado". Y azul en relaci√≥n con el blanco, en relaci√≥n con la b√ļsqueda. ¬ŅQu√© est√° tambi√©n presente en este poemario? El tiempo. No puede existir un poeta sin un tiempo, no puede existir un poeta sin un tiempo en el espacio. El tiempo est√° presente en todo el poemario, desde todos los tiempos y Paula lo dice, desde los tiempos internos, desde el tiempo eterno, desde el tiempo propio, desde el tiempo de nosotros. Y el tiempo se da con toda la fuerza y creando justamente ese claroscuro con el espacio. Y hablando de claroscuro, todo el poemario es un juego de claroscuro. Es un juego de opuestos que no son contradictorios sino que son complementarios. Comprender el sentido de la complementariedad es bucear en lo profundo del poemario y de la poeta. No hay contradicci√≥n entre el ac√° y el all√°, no hay contradicci√≥n entre el espacio y el tiempo, entre la muerte y la vida. Y ac√° tenemos el otro gran tema eterno de la poes√≠a: la muerte. Y la muerte no es tal, la muerte es vida y la vida es volver a nacer despu√©s de cada muerte. Esa esencia tan profunda de Paula hace al desprendimiento del cuerpo y de la piel. Es la piel y el cuerpo de Paula, es el camino de la ascensi√≥n, el camino de la b√ļsqueda. Desprenderse de la piel es encontrar la piel,
desprenderse del cuerpo es encontrar el cuerpo, es amarlo y valorarlo y perder sobre todo, lo que Paula
con tanta profundidad dice, perder nada m√°s ni nada menos, que el miedo a la muerte. √Čsta es la esencia para m√≠, de la b√ļsqueda de Paula, y esta es la esencia del verdadero amor, de la profundidad del amor en toda su dimensi√≥n.
K: Quisiera que Paula también dijera algo sobre lo ya expresado, sobre su libro, su poemario, sobre lo
que quieras. Esto no es una entrevista, no es un mundo de preguntas, hacé lo que quieras.
P: Creo que hablar sobre lo que se dice de mi, se dice de mí, creería que es decir lo que tengo que
decir…y es que cuando otro lee nuestros poemas, me pasa y, creo que a mucha gente le pasa, es que
creo que yo no los escribí, que alguien me lo está leyendo y que es… ¡el otro! Muchas gracias.
K: ¬ŅContinuamos en otro lugar?
P: ¡Sí!

Rosa María Sobrón

Conocí a María Paula a través de un poema.

El libro "Desde la Palabra" de editorial Dunken, cuyo contenido seleccioné, incluye tal poema. Ese fue el disparador de nuestra amistad en la poesía y sobre todo por su calidad humana. Andar la "calle blanca" supone realizar un tránsito donde los colores juegan a las escondidas, entran y salen piensan, ríen y lloran.
Juegos de palabras, originales met√°foras, ant√≠tesis, oximoron y otros recursos, se deslizan como salidos del alma. Como caminando por esta calle que no pod√≠a ser sino "blanca". para que una luci√©rnaga "aparezca con la ventana abierta" , cito, ya que el √ļltimo soplo ser√° el poema. El azul domina en estas p√°ginas, en este coraz√≥n transparente, f√©rtil para el dolor y tambi√©n por la capacidad para sobrellevarlo. Si Paula se viste de harapienta primavera es porque advierte, aunque sea lejanamente, que su vestimenta se tornar√° jard√≠n, desde el silencio, desde la palabra. Qu√© es esto, se dir√°, de la palabra- silencio. Qu√© son esos espejos, amigos m√≠os tambi√©n, donde se refleja la interioridad, muda pero hablante, parad√≥jicamente hablante.

Porque s√≥lo desde ese silencio interior se encuentra el vocablo no dicho, o si lo ha sido, renovado por √ļnica vez en el hechizo del poema. Recuerdo en este momento al poeta brasile√Īo Drummond de Andrade ,cuando dice referido a la poes√≠a: "Est√† aqu√≥ dentro/ y no quiere salir./ pero la poes√≠a de este momento / inunda mi vida entera". El espejo es reflejo luminoso de su interioridad. Todo lo que por momentos parece s√≥lo dolor, se vuelve ternura de sue√Īo esperanzado. Tal vez en la magia de esta bella expresi√≥n: "Tengo a mi alma durmiendo la siesta" cito, se ha estado gestando el poema. Hay en estas p√°ginas, signos, es decir se√Īales, rectas, cicatrices, hay tiempo. "El tiempo dado en la palabra po√©tica es el del vivir del hombre en su perenne repetici√≥n circular de la vida" nos dice el espa√Īol Jos√© Mar√≠a Valverde. El tiempo cae, se levanta o como dice la autora: "Vivo resucitando mi tiempo". Ese tiempo, no el cronol√≥gico por cierto, sino el subjetivo, corre, hecho llama, fuego, pero es capaz de despuntar en flor, en una calle blanca. Mirar el r√≠o hecho de tiempo/ y recordar que el tiempo es otro r√≠o /Saber que nos perdemos en el r√≠o/ y que los rostros pasan como el agua". Estas palabras sabias de Jorge Luis Borges se me han venido a la memoria ante el tema que
nace ,vive y resplandece hasta el sufrimiento en el coraz√≥n de todos los poetas. El amor despliega sus alas. Sue√Īa "como una mano abierta que tiene pegada una caricia" "Se eleva mi recuerdo y me abraza/ y me
nombra/ y lo beso...viva/ y me besa...el aire
" cito. Precisamente el vocablo "aire" que aparece en varias ocasiones, tiene una connotación hasta filosófica. Aire que envuelve, que acaricia, que mata, pero que resucita. Escombros, ventana vacía, pero por ella y para ella "aire salvador". Para muchos escritores, quizás la vida es similar a un libreto. Paula juega con los personajes de ese libreto, entre los que, por supuesto, está ella misma. Pero juega y juega, hasta ser "la luz de lo innombrable", cito. Contrariamente a lo que se podría creer, no le importa sólo ella, Mira hacia el mundo y en virtud de la magia y hasta a veces, hechicería de la palabra poética, exclama dadivosamente: "Resucitaron todos los seres del mundo" Y el optimismo aparece : "Me levantaron, formaron un círculo de sol", cito.
La poeta por momentos entra en s√≠ misma como en un campo desierto. Pero en √©l, siembra, lucha, canta, bosteza, desaparece. Otra vez el elemento l√ļdico resplandece en el poemario: Porque amanecer, sembrar, supone fructificar. El fruto es el poema, que es causa de su estar en el mundo. La Palabra, as√≠ escrita con may√ļscula ,obra el milagro. Por ella se muere, pero tambi√©n se vive. La fuente y el agua parecen s√≠mbolos de su desesperanza. Pero como son elementos de frescura mojan el alma y el l√©xico escondido est√° all√≠: la Palabra salvadora. Due√Īa de una enorme fantas√≠a puede mezclar luces y danzas , flores marchitas y primaveras/ vestida de amor". Llegar a un poema tan s√≥lo con verbos, tal es el caso de Verdad unica, supone un riesgo. Los pensamientos danzan por sus pasillos interiores, custodios fieles de la verdad esbozada en b√ļsqueda sin pausa. Otra connotaci√≥n noble en este poema es su b√ļsqueda de paz universal. Hay cansancio en ese deambular por la "calle blanca", pero tambi√©n encuentra el √°rbol protector. Lunas , estrellas, peces, se anudan creando una siempreviva esperanzada. Ser√° por eso capaz de sobrevivir, por la "calle blanca" del poema.

Debemos se√Īalar su preocupaci√≥n por el lenguaje .Se advierte sin decirlo y como ella expresa "s√≥lo pronunciable en los labios remadores de este barco √ļnico". La poeta se mimetiza con todo cuanto ve, con todo cuanto piensa, cuanto es posible de crear u alma l√≠mpida y su prodigiosa fantas√≠a. Maneja con maestr√≠a la oposici√≥n cruzada o qui√°stica, como as√≠ tambi√©n la expresi√≥n polar, que toma los elementos extremos o salteados, en lo que tienen de com√ļn. El aspecto l√ļdico de
numerosos poemas, ofrecen retru√©canos fuera de lo com√ļn. No podr√≠amos finalizar este simple comentario
sin mencionar las palabras de Ruben Baccá, quien con el título de "Presagio, palabras anteriores" , a modo de prólogo, ha celebrado con
verdadero amor filial, el nacimiento de esta nobilísima y bella "Calle blanca". Releo estas páginas y vuelvo a la página 22, para reencontrarme con estas palabras que me parecen recién leídas: "No sé dónde estoy/ sin embargo puedo continuar y descascarar la nuez del crecimiento eterno"

He aquí el atisbo al fin, de lo trascendente.
Siquiera, Paula, ella te ilumine siempre por la
ruta del Amor, de la Verdad y de la Poesía.

(Registrado como obra inédita)

Poemas del libro

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CALLE BLANCA

Duele…
Duele en mi piel el ser
de mi poesía.
Y yo… le duelo a ella.
Escribo.
Me escribe.
Y ella y yo
sangramos letras por el camino
y el camino nos ataja,
desde arriba hacia abajo.
Llegamos a la calle blanca…
Blanqueamos las herida

POR ESTA VEZ

Decido…
escribir sin la luciérnaga que pulsa
el equilibrio
entre la razón y la musa.
Decido…
escribir con el sólo pulso del
paisaje más próximo
a mi forzado parpadeo.
No quiero
sintonías ni mímesis de sentires.
No quiero
la complicidad del sue√Īo
con el poeta y sus fugas
ni que las alas de mis letras
en sostenido éxtasis me eleven
y hasta el papel se lo crea.
Quiero quedarme acurrucada en mi
costado izquierdo,
a solas con mi piel y mi luciérnaga.
La ventana…abierta, sin mi cielo.
Sólo por esta vez…
Por esta vez sólo quiero:
Mi techo, mis pies y un papel…
sin vuelo…sin sed.

JUEGO Y DUELO

Juegas,
te escondes, te muestras.
Te veo y yo no juego porque
siempre…
siempre te encuentro.
Por lo tanto,
no hace falta que juegues.
Ya sabes… si quiero, pierdo.
Y si no quiero, juego.
Y si no juego, te encuentro.
Te encuentro cuando es m√°s fuerte
tu rival, mi propia muerte.
√Čsa que late por dentro‚Ķ
mi muerte sin alas,
mi juego a que juego… y duelo,
palabra
por
palabra.

TEXTURA MENTAL

Textura mental, cera tibia.
Se deslizan colores, gotas de
instantes
Pincelando esencias.
Viva caricia.
L√°grima que encera
imágenes vividas…arco iris de
estrellas.
Caricia que se escucha y…
es su m√ļsica
la respiración de la luna
ocupando el lugar
de la ausencia y la palabra…
muda.
Respiración brillante.
Melodía que preludia desprender
gotas de poesía que vive…como
vivo:
encerando…imágenes,
imaginando…brillos.
Sensación divina y escrita
en la piel del azul y en el pasaje
de la mente a la luz,
de la luz a la caricia.

ME SIEMBRO

Anochezco, me canto.
Lluevo.
Me rimo, remo.
Me arrimo a mi orilla,
retrocedo, relampagueo, me veo
y…
electrocuto el negro.
Y me quedo fría, pálida de tanto
soplar
el rojo, la ceniza, el silencio.
Bostezo, me trago, desaparezco y
¬°no temo! No temo que la luna
me queme las s√°banas, los huesos,
porque est√° muy alta,
porque estoy lloviendo,
porque estoy descalza.
Amanezco, me siembro.
Fructifico.
Brillo, me enciendo y…al fin
¬°te devuelvo, te devuelvo!
Me devuelvo.

LO ESENCIAL

Ojos… detrás, delante… ojos.
Ojos materia, ojos silencio.
Cuerpo indefenso, fr√°gil y cargado
de ecos de vida borrosos,
descalzos, divididos.
Cuerpo asensorial. Silencio vital.
Silencio herido por el gesto
armado.
Cuerpo doble, sin huesos, sin
nombre.
Cuerpo muerto de vida. Vida de
ojos y silencios.
Silencios que en silencio rompen
el espejo de aire y yo me calzo, y
yo me armo.
Yo me armo, de a poquito,
imagen por imagen, con lo esencial
y derecho… derecho siempre
adelante,
como decía el principito.

IDEA

…Y cuantos ojos caminen
por las huellas de lo supuestamente
imaginado,
no llegar√°n ni a la cima ni al
castillo…
Yo…
que escalo y habito y habito y
escalo… vacíos,
piedras, laberintos de nidos,
soy apenas eco, eco del brillo
callado de la Idea.
Soy apenas idea, idea del eco que
ensordece
mi mano peregrina cargada de
palomas.
Soy apenas lo supuestamente
imaginado en cada pluma,
detr√°s de mi vuelo, detr√°s de este
instante que
me escala, me habita y
no devora la idea de mi Idea…me
suma.
O, simplemente,
sostiene mi mano,
mi mano peregrina, cargada de
palomas.

LENGUAJE DERRAMADO

Espera del mínimo sonido
pronunciable
en la boca de la piel o la garganta
blanca.
Proceso de significantes √ļltimos.
Nacimiento del fruto criminal
matando
hasta el sonido silencioso de una
l√°grima
ahog√°ndose en la sangre.
Palabra…piel…Rojo…agua.
Lenguaje derramado.
Lenguaje de lo íntimo, íntimamente
líquido
y sólo pronunciable,
en los labios remadores de este
barco…
√ļnico.

ERES EL NOMBRE

Sé que pides más de mi.
Había llegado a sentir que ya era suficiente…
Suficiente.
Eres el Nombre, el primero. Y me nombras.
Me nombras…me eliges y
yo atravieso
oscuros laberintos dentro de mi centro.
Había llegado a saborear la miel del fruto amargo.
Me diste
herramientas para que me desconociera
y confundiera
todos los celestes.
Elevación. Sabor nuevo.
No sé dónde estoy, sin embargo
puedo continuar y descascarar
la nuez del crecimiento eterno. Yo…
yo te lo agradezco y nunca ser√° suficiente.
Suficiente.
He vuelto.
Me nombras. Me nombro.
Y estoy…
fuera de mi cuerpo.
Y atravieso
laberintos de luz.
Y me pierdo
segura de tu encuentro
Y me encuentro
segura de tu luz,
Celeste.

CALCOS

Desprende h√ļmeda la piel,
h√ļmedos calcos.
Calcos de sensaciones. Colores
despegando vida, pactos.
Sue√Īa el instante
ante la piel pararse frente a frente.
Perpetuarse.
Sue√Īa la piel
desprenderse de la vida y al calco
parecerse.
Yo…
sue√Īo con una mano abierta
que tiene pegada una caricia.
Y acaricio ese sue√Īo con mi mano
dormida.
Y se desprende h√ļmedo y azul,
un calco.
Despierto.
Y se cierra mi mano.
Y se escapa la caricia
despegando pactos.

HORIZONTES Y HUELLAS

Soplos de viento infinitos
encienden y apagan mi horizonte
de eternidades nómades.
Intermitencia resultante de enhebrar como un pez
el oxígeno genuino de un suspiro, mar adentro de mi mente…
Desde lo alto, una bolsa etérea…
cae
sobre mis ojos
ahogados y desiertos.
La abro. Y escapa por ella
un viento superior
que me arrastra hasta el adentro de mi afuera,
que me ense√Īa‚Ķmi costado verde.
Respiro.
El horizonte me mira.
Me mira con sus ojos inmensos y repletos de
futuros presentes.
He partido para volver desde todos mis tiempos.
He vuelto con la ropa mojada y con mi vida puesta,
pero nueva.
¬°Estrellas en la tierra
parpadean la huella de mis eternidades!
Y me quedo…enhebrando como un pez
el oxígeno genuino de un suspiro, mar afuera de mi ser
Me quedo…exhalando la vuelta de Odisea
y
dispuesta a ser.
Ser otra vez.
Esta futura vez,
ésta.


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El jueves 23 de noviembre de 2006 | Bar Bartolomeo - Buenos Aires - Argentina

Preludio de la Suite N¬ļ 1 - de Juan Sebastian Bach, para violonchelo. Interpretado por Roberto Segret, en la presentaci√≥n del libro Calle Blanca escrito por Mar√≠a Paula Mones Ruiz.
Video extracto de la presentación.


Fotografías

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Comentarios

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Ester de Izaguirre

Querida amiga:
Gracias por compartir conmigo la hermosa poesía de tu libro Calle Blanca. Hermoso el poema que da nombre al libro "Calle Blanca" donde el poeta y la poesía sufren el mismo dolor y se crean mutuamente. "El sonido silencioso de una lágrima ahogándose en la sangre" en el poema "Lenguaje derramado". El tema de la muerte hace su presencia en "Errante fantasía". "Vivo amándote" es el poema que le canta al tiempo y al amor.

Te felicito y gracias nuevamente por tus palabras

Emil García Cabot

Aquí estoy al fin, contigo y con "Calle blanca", que tantos sentimientos y sensaciones suscita a lo largo de un proceso de plasmación en el que la autora nos envuelve con sus palabras. "El ombligo de mi sombra" da la clave, o nos advierte, que se trata de poesía introspectiva, que nos conduce, precisamente, a esa calle blanca que es todo el poemario.
"Lo que queda‚Ķ aire" es una sencilla y bella forma de aludir a lo inasible, a lo que queda ‚Äďo podr√≠a no quedar‚Äď "si mato a mi libreto", otro elogiable poema, y asimismo "Signo", en la misma l√≠nea.
"Parezco", un juego que me ha gustado mucho, quiz√° por el afloramiento de ni√Īa traviesa que se desprende de sus palabras. (¬ŅEl "esp√≠ritu travieso" de tu poema "Vengo de lejos"?)
"Mi sed sigui√≥ nadando". Si le suprimieras los puntos suspensivos, tu poema adquirir√≠a m√°s fuerza. Hac√© la prueba de leerlo sin ellos. Y esta objeci√≥n ‚Äďla √ļnica que en realidad puedo hacerte, y espero sepas perdonar al maestrito que hay en m√≠‚Äď la hago extensiva a la mayor√≠a de tus poemas. Este signo de la escritura, conclusi√≥n vaga de una frase, debilita la expresi√≥n, le resta contundencia, rasgo que por lo general no le sienta a la poes√≠a, dada la brevedad de un poema.
"Fractura expuesta" es una acertadísima expresión de lo que la poesía hace de nosotros.
"Cenaba el alma/vino de rosas". Hermoso verso de "Banquete", muy tocante poema, que remite a "Noche marchita", una vez le√≠do. Ambos me gustan mucho. Y parte de su gran acierto est√° en lo formal (prescindiste de los que al parecer son tus entra√Īables amigos (‚Ķ).
Muy bueno "Alguien".
"Caras de piedra", otro logro. Contundente poema este, tan riguroso en lo formal.
Ni qué decir que fue un gusto leerte. De veras lo disfruté. Es un poemario coherente, homogéneo, y que revela un estilo, lo que no es poco. Me pregunto si has seguido trabajando. Espero que sí. Y de haber otro libro, prometo no demorar mi opinión de simple lector ducho más que sabio.
Junto con mi gran aprecio y cari√Īo, te env√≠o un beso y un fuerte abrazo.
E.G.C.

Dra Gloria O Justa Martinez

El poemario Calle Blanca de Mar√≠a Paula Mones Ruiz nos pone en presencia de una aut√©ntica realidad po√©tica, ya desde su atrayente y elegante presentaci√≥n, en la que cada detalle del dise√Īo y de las graf√≠as, nos habla de elevaci√≥n de miras y nos predispone al ensue√Īo po√©tico.
En efecto, nubes, remolinos, nieve en senderos difusos, nos llevan a internarnos en esa "calle blanca" que recorre la poeta en el curso de su inspiración.
En su estilo de un ultraísmo depurado que no es críptico ni hermético, sino diáfano como la calle blanca, la poeta trasunta sus vivencias hasta los lindes de la filosofía pura. Y llega hasta el confín donde como escribiera Emilce Brehier, se confunden "plegaria y poesía".
Desde la altura de las páginas la atrayente nitidez de los caracteres gráficos y sobre todo, el significado en clave de los títulos de los poemas que constituyen uno de los mejores aciertos de esta obra, prueban, una vez más, la real vocación de la poeta.

Enrique Bossero

Hola Paula. He le√≠do tu hermoso libro y aunque no soy para nada un cr√≠tico literario te hago llegar mis felicitaciones por el mismo. Es muy espiritual, confesional (valga la rima), lleno de vivencias profundas, sin vanas ret√≥ricas, donde tu pensamiento aflora con total sinceridad, cosa no com√ļn en los poetas de esta √©poca.
 
Cuando uno resalta alg√ļn poema corre el riesgo que se interprete equivocadamente la no menci√≥n de los otros, pero dentro de un panorama muy parejo y equilibrado, no puedo dejar de mencionar "Juego y Duelo", "Signo", "Vengo de lejos", "Cuando cre√≠  llegar a lo profundo", y especialmente "Caras de piedra y migajas".
 
Gracias por este regalo, te mando un cari√Īo, Enrique.

Graciela Bucci

Querida Paulita;

Dej√°ndome llevar por este recorrido sensorial y emotivo que propone "Calle blanca", he ido leyendo y releyendo los poemas.
Siempre me acometió la sensación de que estaba frente a una poética íntegra, vital, sensible, esencialmente movilizadora de emociones.
Hay ritmo y sonido envolvente en  versos como:

"‚Ķflotan compases y una m√ļsica desprende y
acaricia…"

Bellas configuraciones simbólicas, de una marcada intimidad y una madurez que trasciende el yo poético.

Se√Īalo estos versos que me han conmovido:

"…yo me armo, de a poquito,
Imagen por imagen, con lo esencial…"

"…una respuesta con la forma y con la voz
de un abrazo blanco…"

Siempre las im√°genes reafirmando la palabra, en estos poemas que se sienten y se miran desde la interioridad.

Gracias Paula por habeme permitido el disfrute de este recorrido inolvidable por las palabras que te habitan, desde una profundidad que te caracteriza.

Cari√Īos, Gra Bucci

Sebasti√°n Jorgi

Hola, Paula, te felicito por tu poemario, de √≠ndole creacionista.Me gust√≥ todo, pero m√°s MI SED SIGUE NADANDO, la caoticidad de VERDAD √öNICA...Figuras como "HE VUELTO CON LA ROPA MOJADA‚ÄĚ. Una traves√≠a existencial de un yo que expande autom√°ticamente la intimidad...quiero decir, frescos tus poemas, sin "elaboraci√≥n" previa...felicitaciones.Y el alerta para el alma. Sebasti√°n

Julio Bepré

Estimada Mar√≠a Paula: Tu poemario est√° sustentado en la verdad de un existir y ese sentimiento recorre todos los textos, brindando una excelente unidad. Te felicito y deseo lo mejor para el a√Īo que se avecina.

Marcos Silber

Estimada María Paula:
Tu Calle Blanca ahora nuestra, viene tapizada por una poesía sobre todo creíble.
No es poco. Se palpa la honestidad creadora que expone toda su autenticidad.
Algunos poemas impactan más que otros que de todos modos no dejaría de volver a leer.
En toda la "Calle" se oye el encanto de la palabra poética.
Muchas gracias por tu generosa entrega.
Abrazos.

Marizel Stonllo

Hola Paula  gracias por  tu libro Calle blanca  y por ese ser po√©tico que se expresa bella y originalmente ...ceniciendo. Un fuerte abrazo para vos

Diana Poblet

Fortuna fue conocerte y conectar en la palabra, conocer la historia
de tu hijo editor y sus/tus 500 libros fue algo bello.
Me gusta conocer a la gente que leo desde sus adentros para auscultar el latido del poema; es as√≠ que olvid√© decirte alquel d√≠a que tengo mis tiempos de lectura y estos tiempos son largos porque luego releo y es algo as√≠ como que tu libro me acompa√Ī√≥ en
varios sue√Īos y amaneceres.

Y todo esto sólo para decirte (reafirmarte) que es un libro hermoso y tu poética es tan particular y bella como lo es tu persona.
Todo para no quedar en entredicho como diría Serrat, y que te enteres que a mí las cosas no suelen pasarme como si nada.
Desde este barrio de Congreso a punto de ebullición te mando un beso y estas pocas palabras para ojalá, iluminarte una sonrisa en este incierto día de julio.

Un beso y te llevo en el alma,
d.
diana poblet