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Homenaje a Pablo Neruda - Antología IV

Detalle del libro

La Clave

Homenaje a Pablo Neruda - Antología IV

Editorial: De los Cuatro Vientos
288 páginas
ISBN 987-564- 199-5 2004


Poemas del libro

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Último soplo...Poema

Lluvia de hojas con mil rumbos.
Desintegrada materia volando como hojas.
Vuelo multiplicado del dolor
en viento convertido.
Soplo último.
Esfuerzo entre el límite y el peso.
El peso de lo oscuro. Caminan
mis ojos abiertos por la huella…
La huella de algo eterno…eternamente pleno.
No muero.
Escribo…
Ojos que tocan verdes estrellas.
Manos que parpadean letras.
Letras…hojas…materia.
Último soplo…poema.
No muero.
Vivo…
Vivo desintegrando tristezas
Y me alivio.

Por esta vez

Decido…
escribir sin la luciérnaga que pulsa el equilibrio
entre la razón y la musa.
Decido…
escribir con el sólo pulso del paisaje más próximo
a mi forzado parpadeo.
No quiero
sintonías ni mímesis de sentires.
No quiero
la complicidad del sueño
con el poeta y sus fugas
ni que las alas de mis letras
en sostenido éxtasis me eleven
y hasta el papel se lo crea.
Quiero quedarme acurrucada en mi costado izquierdo,
a solas con mi piel y mi luciérnaga.
La ventana…abierta, sin mi cielo.
Sólo por esta vez…
Por esta vez sólo quiero:
Mi techo, mis pies y un papel…
sin vuelo…sin sed.

Textura mental

Textura mental, cera tibia. Se deslizan colores, gotas de instantes
Pincelando esencias. Viva caricia.
Lágrima que encera imágenes vividas…arco iris de estrellas.
Caricia que se escucha y…
es su música la respiración de la luna
ocupando el lugar de la ausencia y la palabra…
muda.
Respiración brillante. Melodía que preludia desprender
gotas de poesía que vive…como vivo: encerando…imágenes,
imaginando…brillos.
Sensación divina y escrita en la piel del azul y en el pasaje
de la mente a la luz, de la luz a la caricia.

Sangre y Azul

Cree la vida verdadera
en el contacto con la muerte disfrazada de vida.
Y la muerte, así vestida, absorbe por envidia
los colores de la vida que está viva
hasta confundirla.
Confundirla y lograr que ame el azul
creyéndolo su luz, creyéndolo su estrella.
Sangre y azul…violeta,
según el pincel de su esencia,
según la esencia de su plenitud.
Sangre y azul,
violeta…luz.
Sangre y azul, azul sangrando luz.
Luz…condición y atributo del espejo.
Luz…reflejo del tú, añicos de mi centro.
Centro…
de mi muerte azul.

Eres el Hombre

Sé que pides más de mi.
Había llegado a sentir que ya era suficiente…
Suficiente.
Eres el Nombre, el primero. Y me nombras.
Me nombras…me eliges y
yo atravieso
oscuros laberintos dentro de mi centro.
Había llegado a saborear la miel del fruto amargo.
Me diste
herramientas para que me desconociera
y confundiera
todos los celestes.
Elevación. Sabor nuevo.
No sé dónde estoy, sin embargo
puedo continuar y descascarar
la nuez del crecimiento eterno. Yo…
yo te lo agradezco y nunca será suficiente.
Suficiente.
He vuelto.
Me nombras. Me nombro.
Y estoy…
fuera de mi cuerpo.
Y atravieso
laberintos de luz.
Y me pierdo
segura de tu encuentro
Y me encuentro
segura de tu luz,
Celeste.

Resto

Restar aunque ello sume.
Aquellos largos versos no llegarán
ni a orilla de mi centro. Serán...
una de las tantas restas, aunque ello sume y sea igual
a ningún poema, a ningún cuerpo. Ningún poema...
suma de palabras blancas devoradas de mi eco. Eco atragantado de silencios.
Silencios más nada, serán igual, a la suma de los restos,
los restos de mi utopía eterna, y de mi eterno utópico...
resto. Restar...
aunque ello sume, aunque yo me convierta en esta boca llena de palabras inertes,
en este centro vacío, sin poema, sin eco.
Eco sin cuerpo, cuerpo sin eco. Mano más silencios,
esto. escrito desde el resto,
sin muerte.